Las diferencias estratégicas entre el PRD y el PLD

Mientras las conductas y acciones dentro del PRD son tan incongruentes que hasta celebrar una Convención se convierte en misterio, lo que hace casi imposible determinar a ciencia cierta hacia dónde los conducirán esos caminos, en el PLD, a pesar de los presagios de algunos, lo que se percibe es una estrategia clara y definida de jugar a la inteligencia y evitar que cualquier posible malquerencia interna provoque derrames cuyas aguas sirvan para alimentar a sus contrarios políticos.

En el PRD no se avizoran pasos tendentes a crear ambientes de compañerismo y mucho menos de confraternidad. Cada quien anda por su lado, lo que no resultaría malo, si obedeciera a estrategias definidas, pero resulta sumamente delicado cuando no son capaces de sentarse ni siquiera para deliberar la forma en que habrán de programar sus reuniones o convenciones.

Lo que antiguamente llamaban luchas internas dinamizadoras, para que al final todos sus ríos y riachuelos descargaran como afluentes sus torrentes de entusiasmo en un solo caudal partidario, se han convertido en corrientes cuyos desagües parecen que irán al mar por separado. Y si continúan por ese camino, aunque por razones forzosas de la naturaleza lograrán desaguar sus caudales en el mismo cauce, las aguas podrían quedar tan turbias que necesitarían esfuerzos inconmensurables para que se aclaren o puedan ser potables para mucha gente.

Mientras por otro lado, siendo el PLD el partido de Gobierno, al mismo tiempo se ha convertido en captador de voluntades inconformes tanto adentro como afuera. En cierto modo están jugando el papel que deberían hacer los otros partidos de oposición, especialmente el PRD que es el de mayor peso y representatividad.

Porque eso de que en el PLD hay discrepancias internas insalvables, y de que una cosa es el Gobierno y otra el partido, habría que verlo con lupas. Más bien están creando inteligentemente la estrategia de evitar que posibles desavenencias puedan producir derrames que alimenten otros ríos. Han preferido crear sus propios embalses para en el momento adecuado, abrirlos y aumentar su caudal primario.

Pero en el PRD eso no se ve. A tan solo tres meses de la anunciada Convención, todavía no se sabe la suerte del padrón que habrá de servir de regulador, además de la posible posposición de fecha, alegando cuestiones administrativas.

Es que no se dan cuenta o no quieren entender que cada uno por su lado y sin posibilidades de entenderse, siempre terminarán como he dicho en muchas ocasiones, agotándose en el esfuerzo. No importa quien tenga la razón. Al final terminan acusándose unos a otros, pero el PLD ganando y gobernando.

Y mientras los perredeístas sigan creyendo que los huevos cancochados sacan, confiando más en las posibles desavenencias entre los peledeístas que en un posible entendimiento, si se quiere táctico o estratégico entre ellos, aquellos continuarán aplicando sus metodologías para entretenerlos y ponerlos a soñar. Como dice el tango: “Como juega el gato maula con el mísero ratón”.