Las diferentes migraciones que estamos recibiendo

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ ROJAS

En los últimos meses se ha acrecentado el flujo de migrantes que vienen a nuestro país, la mayoría de ellos indocumentados y los que vienen con visado, la mayoría es de paseo y sin embargo, se quedan por diferentes motivos -especialmente políticos- en nuestro país.
Empecemos por los haitianos. Es irrefutable que estamos invadidos por una horda incontrolable de ciudadanos haitianos, los cuales protegidos inicialmente por el Plan Nacional de Regulación de Extranjeros (PNRE), que se inició en el 2015, por presiones recibidas al Gobierno Dominicano, tras la Sentencia 168/13 evacuada por el Tribunal Constitucional, cuyo plazo de vencimiento ha sido ahora extendido por un año por el Consejo Nacional de Migración, a solicitud del Centro Bonó (CB), el Consulado Haitiano, el Centro Cultural Dominico-Haitiano y otras ONG que lo único que han realizado son acciones para beneficio personal de sus dirigentes.
De los más de un millón de haitianos que habitan irregularmente en nuestro país, se pensó regularizar unos 250,000 siempre que con documentos fidedignos probasen su permanencia en el nuestro territorio. Sin embargo, las autoridades haitianas no han podido suplir las actas de nacimiento o pasaportes necesarios para tales fines, pretendiendo las mismas autoridades que sea el Gobierno Dominicano quien le suministre los documentos a personas, que a nuestro entender son parias, que pretenden como exhiben en camisetas que portan sin el menor recato: “ocupando nuestro territorio”. ¿Por qué el Estado Dominicano le tiene que extender documentos a haitianos errantes que le han costado al erario más de 50 millones de dólares?
Ahora también se une la Unión Europea a los Estados Unidos de América, Canadá, Francia y Venezuela con la finalidad ulterior de fusionar las dos repúblicas, en las cuales, la menos pobre y más desarrollada, se haga cargo de la otra. En dónde estaba la Unión Europea cuando el terremoto de Haití en el 2010, ya que no pudo coadyuvar a que los países europeos que ofrecieron ayuda para su recuperación no cumpliesen su promesa. Y ¿qué decir del presidente Bill Clinton, a quien se encomendó la tarea de rescatar a ese país y todavía, ni el Palacio Presidencial ha podido restaurar?
He oído a muchas personas quejarse de que más de 60,000 venezolanos se encuentran en el país, huyéndole a la situación imperante en su país. Contrario a los inmigrantes haitianos, cuyos gobernantes en el pasado nos invadieron por 22 años, estos hablan nuestro idioma, profesan nuestra misma religión y hasta nos parecemos físicamente. Sin embargo, debemos auxiliarlos por reciprocidad, ya que muchos de los que actualmente despotrican contra ellos, no estaban presentes cuando en la dictadura más oprobiosa y sanguínea de Trujillo, Venezuela le prestó auxilio a los exiliados políticos dominicanos y estos nos consta, porque lo comprobamos. Además, los venezolanos no son analfabetos y tienen un grado superior de civilidad inculcado desde su niñez, contrario a las costumbres rústicas y zafias de los haitianos. Asimismo, los venezolanos en el 1959, aportaron hombres y dinero a la causa de liberación de la dictadura de Trujillo mediante el Desembarco de Constanza, Maimón y Estero Hondo.
Por haber realizado estudios de derecho internacional, somos en consecuencia internacionalistas. Pero esto no es óbice para señalar cuando una acción diplomática de nuestro país es incorrecta. Creemos que el otorgamiento de visado recíproco entre los ciudadanos de la República de Honduras y nuestro país, es un riesgo altamente peligroso ya que en ese país y en otros circundantes existen las llamadas “maras” asociaciones de pandilleros criminales que tienen en vilo a las autoridades locales de sus respectivos países. Son tan peligrosas, que ya en varias ciudades estadounidenses en donde hay hondureños, salvadoreños, guatemaltecos y nicaragüenses, la policía ha tenido que tomar medidas drásticas contra ellas, que incluyen deportaciones y encarcelamientos sin fianza.
Con respecto a los venezolanos, tengo amigos que todavía no olvidan la Independencia Efímera, cuando Núñez de Cáceres acudió a Simón Bolívar para la protección de la Gran Colombia y éste no reaccionó contra la invasión haitiana. No debemos olvidar, que cuando Bolívar acudió al presidente Petión en Haití, este le suministró una balandra, dinero y armas para la causa independentista de los países sudamericanos. Por eso, debe ser exonerado de esa omisión. En consecuencia, es de obligación nuestra ayudar en estos momentos a los venezolanos, que enfrentando a una dictadura, han aportado más de cien víctimas y todavía no se sabe el alcance de la ayuda que le proporcionaremos.