Las drogas las venden de noche

En el barrio capitalino de Capotillo nadie se atreve a enfrentar la delincuencia motivada por la droga, que se expende hasta en los frentes de las viviendas, aunque todos saben que llega en carros y jeepetas de lujo a toda hora del día y la noche. Más de cinco calles de Capotillo son respetadas por los frecuentes choques entre bandas y los puntos de distribución de drogas, entre las que figuran: El Sol, Los Humildes, La 42, Respaldo Josefa Brea y Respaldo José Martí, donde hasta los policías temen patrullar, aunque opera el destacamento número 2.

Dirigentes comunitarios que pidieron reservas de sus nombres, dijeron que los policías de servicio en Capotillo se enteran a qué hora los vehículos ingresan a la barriada de tarde, noche y madrugada, así como a las casas que visitan, por lo que creen hay una complicidad silenciosa.

A fin de que las autoridades confirmen esta denuncia, pidieron que coloquen cámaras de filmación para que contacten que los policías casi siempre se  hacen los indiferentes, incluso, cuando los muchachos fuman marihuana en la calle.

“Nadie viene en ese momento a auxiliarnos”, es el clamor de algunas amas de casa que por temor a agresiones no dan declaraciones.

Sin embargo, todos temen a hablar y señalar los nombres de quienes han convertido las calles de la populosa barriada en puntos de ventas de estupefacientes e integran las bandas que asesinan a adultos, jóvenes y niños.

Este sector es temido en los últimos tiempos, por la inseguridad ciudadana que ocasiona un grupo de jóvenes indeseables, quienes se balean en las calles y cometen atracos todo el día.

Cientos de familias fundadoras de lo que consideraban una comunidad pacifica  tienen ahora una historia triste, muchas de las cuales han pedido a parientes, pero aún a fuerza de coraje, logran sobrevivir y formar a sus hijos.

Los dirigentes comunitarios consultados explicaron que el problema está en la falta de educación de su gente y el desinterés de las autoridades policiales en controlar a los delincuentes.

Dijeron que se han preocupado por hacer entender a las autoridades que las acciones no se pueden quedar en criticar los delincuentes, sino en considerar que el gran nivel de delincuencia en Capotillo hay que buscarle soluciones. Un dirigente comunitario ligado a la iglesia denunció que una persona vinculada al tráfico de drogas en Capotillo aspira a la secretaría de una zona por uno de los principales partidos políticos, por lo que se sorprenden que la organización opositora no lo haya objetado.

POLICIA PERMANENTE

Aunque muchos se sienten insatisfechos con la labor de la Policía en Capotilo, Francisco Gabriel Gálvez afirma que el problema de la delincuencia está siendo bien manejado con un servicio policial continuo en el que desde hace varias semanas agentes recorren las zonas más peligrosas. La proliferación de delincuentes es tal que molesta más a la gente de Capotillo que las eternas deficiencias de los sistemas sanitarios, a pesar de que cuando llueve las cañadas se desbordan y se forman lagunas de aguas residuales, como ocurre en las calles Nicolás de Ovando, 16 y Diego Velázquez.

UNIDAS POR EL DOLOR

“Siempre te queremos Rico”. Con esta frase acompañada de una fotografía grabada en la franela blanca que vestía, una mujer de Capotillo recuerda a su primo Ricardo Martínez  Navarro, asesinado por la reconocida banda “Los Menores” o “Los Morenitos”.