Las encuestas

HOY comienza, en esta edición, la publicación de los resultados de una encuesta realizada por la muy prestigiosa empresa norteamericana Hamilton and Beathie Staff, relacionada con las elecciones presidenciales que tendrán lugar el próximo 16 de mayo.

No es ocioso hacer constar que las encuestas constituyen indicadores de momentos determinados sobre acontecimientos de importancia de la vida nacional.

Será esta la primera de dos encuestas que daremos a la publicidad, Dios mediante, antes de los esperados comicios de mayo.

Sabemos, de sobra, que los resultados de las encuestas agradan a unos, disgustan a otros. Sectores las valoran, las aprecian. Sectores tratan de desacreditarlas, pues las analizan desde su óptica interesada.

Siempre ha sido así. Y seguirá siéndolo. Eso, sin embargo, no nos desanima ni nos atemoriza. Por algo HOY es considerado, en el país, el periódico de las encuestas. Creemos en las encuestas. Las estimamos bien, cuando son realizadas por expertos, por gente honrada, con sentido estrictamente profesional, como buenos indicadores de la realidad nacional, como instrumentos que pueden resultar muy beneficiosos para la sociedad.

Hemos creído que quienes salen favorecidos con las encuestas, generalmente, buscan mejorar en el futuro inmediato. Y quienes son desfavorecidos tienen la oportunidad de rectificar errores, de buscar mejorar su situación.

HOY, como es muy lógico suponer, asume la responsabilidad de las encuestas que publica. Eso no impide, sin embargo, que se afirme que HOY contrata encuestas, nunca las realiza. Eso sí, contratamos especialistas de prestigio, empresas que, como Hamilton and Beattie Staff, se caracterizan por su verticalidad y honradez profesional, por jamás venderse a intereses determinados.

Los lectores dominicanos saben, a conciencia, como siempre lo han sabido, que ofrecemos las encuestas como humildes aportes al fortalecimiento del sistema democrático. Nos anima solo el deseo de servir a la sociedad. Sin manipulaciones de especie alguna, pues jamás hemos temido fijar posiciones. Es más, las hemos fijado, pero siempre inspirados en el deseo de servir al bien común. Creemos en Hamilton, en sus trabajos, y Hamilton cree en nosotros, pues sabe que sus cifras jamás serán manipuladas o distorsionadas.

[b]Qué pena[/b]

En buen dominicano se podría asegurar que tiene mala suerte el sistema de Seguro de Salud Familiar, una de las estructuras del nuevo sistema de seguridad social.

Debía entrar en vigencia el pasado día primero, pero por sexta vez se pospuso.

Cuando se propuso parecía que llevaba un gran apoyo de las autoridades, parecía que llevaba el camino de convertir los hospitales y clínicas en reales entidades de servicio para la salud de la población. Se ponía de ejemplo el sistema español y se habló de los sistemas de otras naciones del área.

En cambio, pudo entrar en vigencia su gemelo, el sistema de fondos de pensiones. Los enormes recursos que genera este sistema son un atractivo demasiado grande para muchos. Por eso se animó el medio a iniciarlo.

Pero el Seguro de Salud Familiar era una imagen demasiado buena que tiene menos atractivos. Era un proyecto que parecía destinado a beneficiar a las grandes mayorías. Pero tuvo mala suerte y ahora queda la incertidumbre. ¿Se logrará aplicar el nuevo sistema?