Las FARC son un ejército continental

DIONISIO SOLDEVILA
En sus inicios, hace muchos años, lo que hoy se conoce con el nombre de las FARC, eran llamadas un grupo de “alzados” en la selva; al crecer, su denominación ha ido cambiando según los tituladores de los gobiernos de Colombia y según el vaivén de los acontecimientos políticos  ideológicos mundiales.

La FARC han sido bautizadas como:

 La Guerrilla comunista de Colombia
 La Guerrilla Castro  Comunista
 La Narco Guerrilla
 La Guerrilla  Terrorista
  Los Terroristas Continentales

A raíz de los acontecimientos ocurridos por la intervención militar de Colombia en el Ecuador, donde resultó muerto el que la prensa llama el 2do “líder” de las FARC, Raúl Reyes, cosa que no es cierta (ya que el segundo de Marulanda es el llamado Mono Jojoy), la guerrilla colombiana ha pasado a ser un Ejército Continental Terrorista, con miembros ecuatorianos, mexicanos, y según los tituladores seguirán apareciendo y no faltarán los Al Qaeda.

Resulta y viene a ser (frase de moda en nuestro idioma antillano) que en Costa Rica un ministro de gobierno perdió su puesto por un asunto de unos centenares de millones de dólares de las FARC que aparecieron en ese país y que, según versiones, implica gentes de la cúpula política del país.

Las FARC, tienen un equipo en la República Dominicana según informa la prensa local. Las FARC tenían 30 kilogramos de Uranio para volar medio mundo, película de “terror” a la cual seguirán las armas de destrucción masiva de Saddam

Hussein que nunca aparecieron, pero que sí fueron encontradas en la selva colombiana donde seguramente bajo tierra tienen fábricas de bombas nucleares más modernas que los rusos, que de seguro fueron construidas por el comunismo soviético, en los tiempos en que sobre Moscú flotaba la bandera de la Hoz y el Martillo.

La cantidad de Uranio en poder de las FARC es tan grande que pueden ocultar decenas de miles de “terroristas” y centenares de secuestrados y ya no tienen donde ocultar el material radioactivo que lo tiran donde sea.

No sería extraño que en los próximos días se reúna el Consejo de los 15 de las Naciones Unidas y se ordene la formación de un Ejército Internacional, auspiciado o no como sucedió en el caso de Irak, para combatir a los “terroristas” que con tal reserva de Uranio y dotados de armas de tal categoría pueden destruir el planeta.

La consigna de seguro será: ¡Vamos a la selva porque hay almas que matar Viva la democracia! ¿Será posible, me pregunto, que existan grandes reservas de petróleo y gas en las selvas colombianas y que haya que “democratizarlas” como se ha tratado de hacer en Irak, aunque haya que convertir en ruinas también a Colombia?