Las finanzas públicas se dirigen hacia  otra gran contracción

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En la antigua Grecia, los estadistas que estaban interesados en conocer su destino viajaban a Delfos y escuchaban a una sacerdotisa cuyas predicciones eran interpretadas por poetas que hablaban en hexámetros.

En la actualidad, los políticos que quieren saber lo que se avecina pueden descargar las hojas de cálculo de la Oficina de Responsabilidad Presupuestaria (OBR, por sus siglas en inglés).

La política pública no es lo que solía ser. Pero el valor de al menos tratar de anticipar el futuro sigue siendo alto. Del último reporte de la OBR sobre los próximos 50 años de las finanzas públicas de Gran Bretaña se hace una lectura esencial.

La autoridad fiscal independiente indica que los recortes de la coalición pueden ser sólo el comienzo. Una gran contracción está en camino. Esto refleja las demografías y la naturaleza de los gobiernos occidentales.

Sobre las bases de dónde este gasta sus ingresos, y enmendar una frase de EEUU, Gran Bretaña es una gran compañía de seguros con una línea en manejar escuelas y pelear guerras.

Una población envejeciente implica que sin cambios en la política, y asumiendo que retorne el crecimiento económico hasta cerca de las tendencias previas, dicha estructura eventualmente es insostenible.

La ronda de gastos del mes pasado pronostica que el total de gastos manejado como un porcentaje del producto interno bruto, una medida estándar del tamaño del Estado, retornará a los niveles precrisis para el 2017-18.

Entonces, la OBR predice que el balance primario, la diferencia entre ingresos y gastos, excluyendo los pagos de intereses, estará en territorio positivo, guiando a una reducción en la deuda neta del sector público. Esto debería continuar en los 2020 antes que las demografías obliguen a un nuevo aumento.

Gran Bretaña enfrentará presión para gastar más en cosas que ya se gasta demasiado, tales como el Servicio Nacional de Salud y las pensiones.

Esta recibirá menos de las fuentes de ingresos históricamente lucrativas. El petróleo del Mar del Norte se secará, los autos usarán menos gasolina, la prohibición de fumar continuará reduciendo los fondos de los impuestos del tabaco, y la globalización conducirá a menores impuestos corporativos.

Para recibir los servicios hemos llegado a esperar que cuesten billones más después del 2018-19. Para ponerlo de otra forma, se requerirán recortes adicionales del gasto o impuestos más altos.

Las respuestas típicas a tales advertencias van desde ser estridentes hasta encogerse de hombros. A algunos les gusta retratar a Gran Bretaña como a Dorian Gray, viviendo en un efímero y costoso desenfreno antes de que deba finalmente confrontar la realidad de su envejecimiento.

Otros señalan que un Estado siempre tiene el poder de cobrar impuestos por la salida de sus problemas. Después de todo, Reino Unido es un país saludable, los pronósticos son usualmente errados y la tecnología podría aún transformar nuestra economía.

Hay mucho que es sensible en esta interpretación. Como muestra el debate fiscal de EEUU, es importante no dejar que las crisis futuras paralicen la acción sobre los problemas actuales. Sin embargo, lo que dice la OBR sobre el próximo medio siglo es importante para el aquí y ahora.

Hay que considerar cinco áreas en las cuales sus pronósticos podrían influenciar el debate: la inmigración bajo el pasado gobierno. Gran Bretaña recibió la mayor inmigración en tiempos de paz en la historia reciente. Los políticos están profundamente conscientes de eso, para algunos, muchos llegaron demasiado rápido.

La inmigración está cerca del tope de la lista de problemas que la gente le dice a los encuestadores que les importan.

El gobierno se ha comprometido a limitar la inmigración neta hasta decenas de miles. (Esta fue de 153,000 al año hasta septiembre de 2012).

La OBR dice que esto será caro, porque asume que los inmigrantes son jóvenes y que le dan más al Estado de lo que ellos se llevan. Si la inmigración neta estuviera cerca de cero, la deuda pública se inflaría, dice el regulador.

 La gente no estará de acuerdo sobre la suposición, pero la conclusión de la OBR es inescapable: frenar la inmigración vendría a un mayor costo fiscal. Los beneficios: hay dos tipos de beneficios principales, los que se les dan a la gente en edad de trabajo y los de la pensión estatal.

La coalición repetidamente ha recortado la suma gastada en lo primero, al mismo tiempo que protege lo segundo. La norma de la política de bienestar social parece ser: una que siempre puede ser más dura, y no sólo para las abuelas.

Esto puede ser bueno, si no es cínica la política, pero la OBR indica que esto tiene un límite. Gran Bretaña se pronostica que gastará lo mismo para mediados del próximo parlamento (5.8% del PIB) en cada tipo de apoyo, después de muchos años en que los beneficios de la edad de trabajo cuestan más.

A partir de entonces, la pensión del Estado está fijada a acceder a un porcentaje cada vez mayor del gasto público. La edad elegible puede requerir un aumento adicional, pero nadie quiere decirlo.

El reciente reporte del Servicio Nacional de Salud (SNS) sobre las terribles fallas en varios hospitales que provocaron que Jeremy Hunt, secretario de salud, cuestionara la idea de que las reformas y el gasto del sector laboral guiaron a mejores resultados para los pacientes. Para los que se oponen a un SNS orientado al mercado, la idea de que el sistema existente fracase en mostrar los niveles básicos de bondad es un riesgo para su posición.

Incluso más cuando uno observa los pronósticos de la OBR sobre el gasto futuro sobre la salud, que lo muestra aumentando desde un 7% del PIB en el 2017-18 hasta un 8.8% para el 2062-63, excluyendo los costos de la atención social.

En conjunto, las preocupaciones sobre el cuidado y costo podrían dirigir hasta otro replanteamiento fundamental del servicio.

Los pronósticos de los decadentes ingresos que proceden del petróleo del Mar del Norte no llegarán como sorpresa para los analistas energéticos. Pero el reporte de la OBR también lista como un riesgo fiscal la posibilidad de que las compañías petroleras compensen sus facturas impositivas del costo de desmantelamiento de las plataformas.

Alex Salmond, líder del Partido Nacional de Escocia, podría ser presionado sobre si él hace la misma suposición cuando argumenta el caso para la independencia. La vivienda.

El reporte de la OBR lista como pasivos los esquemas donde el gobierno ha tratado de usar su balance general para alentar el gasto. Por ejemplo, la política de garantía hipotecaria “Ayudar a Comprar”, está listada como un pasivo de £12 millardos.

 Por supuesto, la Tesorería dice que esta es una forma segura y creativa de impulsar la demanda. Otros espían una burbuja de activos.

El tiempo es el juez que examina a todos lo ofensores. El reporte de la OBR forma el profundo contexto para muchas de las áreas más sensibles del gobierno. Los partidos han comenzado el arduo camino hacia sus manifiestos para la elección general 2015.

Estos serán vendidos como estrategias para el país. Pero las estrategias requieren opciones.

La OBR supone que Gran Bretaña no puede limitar la inmigración sin pagar un costo, o proteger la pensión estatal sin ejercer presión sobre los presupuestos escolares, porque en el largo plazo podemos estar muertos, pero primero muchos de nosotros llegaremos a viejos.

A algunos les gusta retratar a Gran Bretaña como a Dorian Gray, viviendo en un efímero y costoso desenfreno antes de que deba finalmente confrontar la realidad de su envejecimiento.