Las fobias, miedos que se tornan cada vez  más extraños

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Efe. Reportajes. El  pánico a viajar en avión o el miedo a los espacios abiertos constituyen los dos tipos de fobias más comunes entre los humanos, pero están documentadas otras variantes de esta patología psíquica que pueden complicar la existencia diaria de quienes las sufren. Entre las más sorprendentes están las referidas a hacer uso de los baños públicos o la aprensión a los números 13 y 4.

El centrocampista boliviano Raúl Gutiérrez, jugador del Blooming y convocado en alguna ocasión a la selección nacional de su país, anunció el pasado junio que se retira del fútbol por su fobia a viajar en avión. El deportista tomó esta decisión porque no puede controlar el miedo a subirse a una aeronave, un trauma que padece desde cuatro años atrás, cuando durante un trayecto aéreo el aparato sufrió los efectos de una fuerte turbulencia que dejaron al jugador absolutamente traumatizado, según relató en una entrevista al diario “La Prensa”.

El caso del futbolista Gutiérrez es un ejemplo de lo que le ocurre a millones de personas, sobre todo ejecutivos, muchas de las cuales han tenido que recurrir a la ayuda del psicólogo y a la asistencia a cursos específicos para superar la aerofobia, o miedo a volar. Las compañías españolas Iberia y Spanair, sin ir más lejos, cooperan cada año en la organización de este tipo de cursos en los que se matriculan quienes sienten verdadero pánico a tomar un vuelo y, sobre todo, al despegue y al aterrizaje del avión. Durante las “clases”, a los aerofóbicos se les insiste principalmente en que el avión es con mucho el medio de transporte más seguro.

Miedo intenso y persistente
La característica esencial de la fobia específica es un miedo intenso y persistente a objetos y situaciones claramente discernibles y circunscritos, según definición de los psiquiatras españoles J. J. López-Ibor Aliño y M. Valdés Miyar. .

Un ataque de ansiedad derivado de algún tipo de fobia puede somatizarse en forma de palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de asfixia, opresión torácica, náuseas o escalofríos, según los protocolos clínicos más comunes.

Hay personas que padecen fobias de tipo ambiental, como por ejemplo a que les alcance un rayo durante una tormenta, a perecer ahogados durante un aguacero o a morir de sed durante una travesía por una zona seca y desolada.

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No a los  líquidos
Algunos fóbicos llegan incluso a negarse a tomar líquidos, con lo cual ponen en peligro el funcionamiento de los riñones, así como a tomar fármacos contra el estreñimiento para evitar tener que ir al baño en un momento inoportuno. Los afectados por este trauma psíquico llegan  rechazar un trabajo si comprueban previamente que el baño está situado muy lejos de un área común.