Las Guloyas de Macorís del Mar

GABRIEL R. ROEDAN HERNÁNDEZ
Rehuso creer que la idea sea únicamente mía; pero he esperado varios años antes de hacerla pública, ya que estimaba prudente que fueran personas profesionales relacionadas con el folclor, las artes o el turismo las llamadas a hacerlo.

Ya que no lo hicieron, ¡ahí va!: Creo que un grupo de bailarinas guloyas macorisanas, propiamente ataviadas y entrenadas en una coreografía original, autóctona, vivaz y llamativa en poco tiempo le estaría dando la vuelta al mundo, pues no creo haya nada parecido en este planeta.

La suerte que tiene San Pedro es que posee una cantera de espigadas y hermosas muchachas, de cuerpos esculturales, delgadas y de tez oscura que miden 6 pies o más de estatura ¡al agregarles la original pieza de altos penachos en sus cabezas, el resultado seria impresionante!

Macorís no se ha dado cuenta de la riqueza folclórica que posee y debe aprovechar.

Los coreógrafos tienen ahí un manantial para dar rienda suelta a su imaginaciones. Para mayor triunfo, la música podría ser combinada con ritmos de nuestro merengue, ya conocido mundialmente.

Si por tradición los bailarines guloyas eran solo hombres, entonces mucho mejor. Las muchachas guloyas serían algo puramente dominicano. Si el origen es africano, también lo es el merengue, y no podemos estar más orgullosos de nuestra música.

Atención coreógrafos, artistas, folcloristas, Bellas Artes, Turismo, ayuntamientos, en sus manos tienen una nueva joya nacional, la creación de un grupo de bailarinas y cantantes guloyas, y pasearlas por el mundo con su cadenciosa música y sus ondulantes movimientos sugiriendo palmeras, cocoteros y cañaverales mecidos por la brisa del trópico, lo cual traería nostalgia a los turistas de países con crudos inviernos y fama y orgullo a Macorís del Mar!