Las hermanas Clarisas Capuchinas

POR FRAY DIONISIO TELEMÍN
Han transcurrido 25 años desde la llegada al país de las Hermanas Clarisas Capuchinas. Arribaron a la República Dominicana el 5 de diciembre de 1979. Ellas son monjas de clausura que viven en el monasterio Santa Clara de Asís, en San Juan de la Maguana. Vinieron de España procedente de 4 monasterios diferentes. Cinco hermanas fueron las que vinieron en un principio a fundar.

De estas cinco una se volvió otra vez a España, la hermana Josefa Santos, y otra se fue a la casa del Padre Celestial, que fue la hermana Balbina Monaut. Vinieron al país por gestiones de Monseñor Renaldo Connors CSSR, en ese entonces obispo de San Juan de la Maguana. Actualmente hay 9 hermanas: 4 españolas y 5 dominicanas; de estas últimas, una de ellas es de votos simples.

Las hermanas Clarisas Capuchinas son religiosas contemplativas. Esto significa sencillamente que “se dedican sólo a Dios en soledad y silencio, en asidua oración y generosa penitencia”. Así lo consigna el Concilio Vaticano II. Esta forma de vida, aunque es muy antigua, permanece siendo muy actual, especialmente en este tiempo, con la crisis moral y de valores que estamos viviendo, la pérdida del sentido de lo divino que se va dando en el mundo, la supervaloración de lo material, el buscar la propia realización y organizar la vida fuera de Dios. Estas hermanas, guiadas especialmente por el carisma que les legaron sus santos fundadores, San Francisco y Santa Clara de Asís, tienen el compromiso de vivir una vida centrada en Dios, siendo así testigos de unos valores que están llamados a ser el fundamento de una mundo nuevo.

Las hermanas Clarisas Capuchinas, aunque son contemplativas y de clausura, comparten de forma eminente las vicisitudes  de la Iglesia y de todos los hombres y mujeres. Ellas ruegan y se sacrifican por nosotros, porque en Cristo aman a todo el mundo. Dice el Papa Juan Pablo II: “Las almas contemplativas no están aisladas de la comunión del Cuerpo Místico. Mejor dicho, están situadas en el corazón de la Iglesia”. Estas hermanas, además de orar, trabajan, y trabajan bastante…; viven la santa alegría y practican la caridad, que se refiere a compartir con los necesitados de lo poco que ellas tienen.

SOBRE LA HERMANA BALBINA

La hermana Balbina Monaut, ya fallecida, nació en Olza, pueblecito de Navarra, España, el 5 de abril del 1927. Ingresó al convento de las Clarisas Capuchinas de Tudela el primero de abril de 1948. Vistió el hábito el 2 de octubre de 1948 y profesó en octubre de 1949. A los 39 años empezó a pintar por afición. Dejó pintadas muchas obras de arte, fruto de su talento artístico. Le gustaba mucho cultivar las plantas y cuidar las flores. Como fruto de su dedicación, siempre hubo en el monasterio puerros, acelgas y otras verduras. Era de corazón sencillo y transparente, con una gran capacidad de escucha, lo que le valió una gran estima de sus hermanas y quienes la conocían. Siempre sintió gran amor por la Iglesia y notable administración por el Santo Padre Juan Pablo II. Entregó su alma al Creador el 23 de junio del 2002, vísperas de las fiestas de San Juan Bautista, a los 75 años de edad.

Hace cinco años, en un artículo que escribí, notifiqué que se estaba en proyecto fundar un monasterio de monjas Clarisas Capuchinas en la diócesis de San Pedro de Macorís. Pues bien, el proyecto ya se verificó. Ellas vinieron de la ciudad de León, Guanajuato, México. Llegaron al país el 30 de octubre del año 2000, hace ya cuatro años, por gestiones del obispo Francisco Ozoria Acosta. Actualmente del monasterio sólo se ha construido la hospedería, lugar que, por ahora, sólo provisionalmente, tienen ocupado las hermanas, hasta que se termine de construir totalmente. El motivo del porqué de esta fundación, la expresó el señor obispo a la comunidad del monasterio de la Madre Santísima de la Luz y San José, lugar de origen de donde vinieron las monjas fundadoras: les habló de las necesidades de su diócesis, manifestando su confianza en la vida contemplativa y en los beneficios que tendría con una comunidad contemplativa. Esto fue el 29 de abril del 1998. Dos años y medio se duró haciendo diligencias y preparativos hasta llegar a la realización del proyecto.

De modo general, fueron bien acogidas por las gentes del pueblo y las religiosas, en cuyo recibimiento estuvieron presentes las muestras de afectos y cariño. Las hermanas Clarisas Capuchinas finalizan una relación sobre los pasos que se dieron para la fundación, diciendo: “Nos sentimos contentas de estar en esta ciudad (S. Pedro de Macorís) compartiendo las alegrías y esperanzas de nuestro pueblo”.

Santa Clara, al llegar al fin, de gracias por su propia vida: “Gracias, Señor, por haberme creado”. Las gracias al Creador. No hay nada que lamentar en los doce lustros de su historia, hasta lo más amargo se perdió como la arena en el mar de la dulzura. Nosotros decimos ahora: ¡Gracias, Señor, por el don de las hermanas Clarisas Capuchinas! ¡Gracias por los 25 años de su permanencia en el país! ¡Gracias también a ti, Virgen María, por tu ayuda e intercesión! Porque, como nos dice San Bernardo, “todo don que nos viene de tu Hijo pasa por tus manos”.

Para finalizar, pláceme dejar aquí consignada la dirección de las hermanas, por si alguna joven se siente llamada por Dios a vivir la vida contemplativa, dentro del carisma francisclariano, que ya desde hace varios siglos viene enriqueciendo la Santa Iglesia de Dios.

Monasterio Santa Clara de Asís. Hnas. Clarisas Capuchinas, apartado postal 55. Carretera San Juan B – Las Matas, km. 1, el Córbano. San Juan de la Maguana, R.D. Tel. 557-2178.

Monasterio del Monte donde Dios provee y de San Francisco de Asís. M.M. Clarisas Capuchinas. Apartado postal 63, San Pedro de Macorís, R.D. Tel. (celular) 303-2921.

Nota: La Misa de acción de gracias por las Bodas de Plata de la llegada al país de las H.H. Clarisas Capuchinas, será el domingo 5 de diciembre de 2004 a las 11:00 A.M. en el monasterio que está ubicado en San Juan de la Mguana.