Las medidas para preservar la estabilidad

Una política económica exitosa, combinación de disciplina, coordinación y cumplimiento de metas con el FMI, permitió sacar el país de una grave crisis y retomar el camino de las altas tasas de crecimiento con estabilidad. Sin embargo, esas políticas y esos resultados no se pueden replicar en medio del más grave choque externo y necesariamente deben tomarse medidas de ajustes con la finalidad de preservar la estabilidad.

Con una factura petrolera cercana a los US$5,200 millones y un déficit proyectado de la cuenta corriente equivalente al 8% del PIB, la única forma de evitar una crisis de balanza de pagos y una fuerte corrección, vía la tasa de cambio, es reducir las importaciones, la demanda agregada en el lenguaje de los economistas, y eso se logra disminuyendo el nivel de actividad económica mediante la combinación de políticas restrictivas en los campos fiscales y monetarios.

El Banco Central, desde el primer trimestre, procedió a vender reservas con el doble propósito de reducir el medio circulante y quitar presión a los mercados cambiarios; se aumentaron dos puntos porcentuales a los depósitos “overnight” enviando un mensaje al sector financiero, y el 2% del encaje legal que podían tener los bancos en bóveda depositarlos en el BC, con la finalidad de retirar de circulación cinco mil millones de pesos.

El conjunto de acciones del BC ha permitido que la emisión monetaria y los billetes emitidos hayan reducido su crecimiento anualizado de 16.9% y  17.9% en marzo a 10.4% y 14.2%% a junio, respectivamente, mientras la cartera de préstamos redujo su tasa de crecimiento anualizada de 28.6% en marzo a 18.3% en junio. En materia fiscal la contracción del gasto en el segundo semestre, el congelamiento de la nómina a diciembre del 2007, la reducción de los gastos en obras públicas y otras medidas anunciadas por el Presidente se enmarcan, de cumplirse todas, en un ajuste fiscal, y cabe destacar la importancia de localizar recursos adicionales, como los de Petrocaribe, para cerrar el déficit presupuestario del 2% del PIB (por cierto acordado con el FMI) y garantizar a los agentes económicos el cumplimiento de los compromisos de deuda externa e interna.

Es muy temprano para predecir si este conjunto de medidas fiscales y monetarias son suficientes para garantizar el sostenimiento de la estabilidad en medio de un choque externo en que su agravamiento, mayor incremento de los precios del petróleo o profundización de la recesión en los Estados Unidos, obligaría a nuevas y más restrictivas medidas de política económica.