Las neurociencias y la modernidad

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El próximo miércoles a las 5:30 de la tarde en la Academia de Ciencias, en la calle las Damas esquina El Conde, tendrá lugar un simposio sobre neurociencias y el particular sobre neuroeducación, con la participación de los profesionales Obdulia García, Eleonor Grimaldi, Enrique Silié, Santiago Valenzuela, Rafael Nadal y un servidor. En el mismo trataremos el interesante tema de las funciones cerebrales aplicadas a la educación. La entrada es libre, todos son bienvenidos; invitamos particularmente a neurólogos, psiquiatras, profesores, educadores, psicólogos y estudiantes de las ramas conexas, e interesados en el tema.
El presente siglo XXI presenta una serie de retos y perspectivas que se podrían considerar como asombrosas, son cinco o seis los aspectos principales a considerar en ese futuro inmediato: la genética, la biotecnología, la neuroeducación, los trasplantes-prótesis, las supermedicinas, las neuroimágenes y la longevidad cerebral. Empecemos por la genética: a partir de los genes se han logrado producir proteínas con valor terapéutico. En ese sentido, de las más prometedoras está el “Factor de crecimiento de las motoneuronas”, que constituye una probable eliminación de una serie de enfermedades degenerativas se contemplan a través de la terapia genética en la medida que conocemos más nuestro cogido genético. La biotecnología ha hecho grandes progresos principalmente en los campos de bioreparación, la nanotecnología y las prótesis cerebrales, de las que con grandes aciertos existen hoy de los ojos, y los oídos. Para ejemplos uno: los trabajos del Grupo de Nanotecnología Molecular del Ames Research Center de la NASA, los cuales buscan crear robots microscópicos con “inteligencias” (nanobots) como encapsular drogas en mielina (sustancia que cubre las neuronas) o en oro coloidal y luego enviadas a nuestro torrente sanguíneo para luchar contra enfermedades, siendo una de ellas el envejecimiento, por ello, espero que se alcance pronto.
Los trasplantes de órganos mejoran cada vez con el dominio de la inmunología, pues la técnica quirúrgica por sí misma no es difícil, de hecho, el Dr. Robert White del Western Research Institute trasplantó con éxito la cabeza de un mono. Con las supermedicinas, el futuro es promisorio, de hecho las terapias con células madres son una realidad en cardiología y otras áreas médicas. En neurociencias, ya se han usado en Parkinson, Alzheimer, Esclerosis Múltiple, y Esclerosis Lateral Amiotrófica con relativo éxito. Muy probable que en este siglo se hagan realidades medicamentos regenerativos, así opinan algunos científicos eminentes, tal como William Haseltine, bioquímico de Harvard y codescubridor de la estructura del VIH, fundador de la empresa Human Genoma Services. La compañía asegura tener un fármaco en estado de ensayo clínico que, inyectado en un músculo enfermo, puede activar su proceso de regeneración. Es lo que llaman medicina regenerativa, ¿será ésta la antesala a la inmortalidad? En el campo de las neuroimágenes, los avances en tomografía, resonancia, PET y SPECT, son logarítmicos.
Lo cierto es que hoy, en muy pocos foros del pensamiento en el mundo occidental, se duda sobre este promisorio comienzo intelectual del nuevo siglo, que en las Neurociencias apunta a ser revolucionario. De hecho, diariamente asoma en la prensa escrita algún descubrimiento sobre los ingredientes neuronales que se suceden en la toma de decisiones, en las conductas, en los convulsos sentimientos, el Alzheimer, el Parkinson, o frente a las acciones antisociales de muchos individuos. Y se habla cada vez más y con más fuerza y en actos académicos y de divulgación, de que este siglo XXI, en el que ya nos encontramos, será el siglo de la “Biología de la Mente”, un fenómeno análogo al que constituyó la Biología del Gen en el siglo XX. Hoy en la realidad de la cibernética somos más inteligentes, la computadora está cambiando nuestros cerebros, lo que necesariamente conlleva a un cambio de raíz de nuestras estructuras de pensamiento y socialización, pero hay un inconveniente, y es que tenemos demasiada información y por ello, en vez de llegar nosotros al fondo de las cosas, tendemos a abordarlas en su superficie. Algunos científicos, como el brillante inglés Stephen Hawking, opinan que en menos de 100 años nos gobernarán esos “robots inteligentes” ¿qué nos deparará el futuro? De neuroeducación “conversaremos” el próximo domingo.