Las personas autistas, de la segregación al universo productivo

Las personas autistas, de la segregación al universo productivo

El autismo es descrito como un conjunto de trastornos ligados al desarrollo del cerebro que afecta la manera de percibir y socializar. El desconocimiento de esta definición, incluso entre cuidadores y educadores agranda las barreras y fomenta la discriminación.

Como con todas las patologías de alto costo, la cruz es más pesada para las personas con mayor precariedad económica, por cuestiones como el poco acceso a tratamientos y a educación, que derivan en el relegamiento del afectado y claro, en agravamiento del cuadro.

El débil aporte del Estado para variar esta realidad queda plasmado en una investigación de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura y el Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID), que arrojó que el 62.5 % de los niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) asistía a planteles privados y solo 13.8 % a públicos.

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Otro punto doloroso es el de las familias cuyos hijos requieren apoyo adicional y reciben una ínfima partida que los lleva a asumir entre el 70.8 por ciento y 93.8 del pago de ese respaldo.

El 55.2 % manifestó frustración, el 21.8 refirió la falta de oportunidades para los adolescentes y jóvenes autistas y el 26.3 reportó discriminación por tener un hijo con TEA. Otra parte buena es que el 6.6 por ciento concientizaba sobre la condición de su pariente, lo que podría ampliar la red de multiplicadores.

El drama y la esperanza

La tardanza en la detección del autismo es retranca para las intervenciones sicosociales y esa demora convierte la primera infancia en un penoso limbo, del que muchos no tienen ayuda para salir.

El sicólogo Josie Báez alerta sobre el impacto de la falta de abordaje a tiempo. “Degrada las capacidades y esto hay que evitarlo con el compromiso del Estado y de la sociedad completa, que deben fomentar los derechos básicos y el respeto a estas personas”.

Para comprender es esencial conocer, saber cosas como que el azul, la pieza de rompecabezas y el arcoíris son los símbolos del autismo y por qué.

El color refleja el día a día de quienes viven con este trastorno y de sus familias. Lo mismo que el mar, los autistas alternan entre momentos de calma y de agitación y su mundo interior es rico y fascinante.

El arcoíris es un elemento novedoso, representa la diversidad en el espectro.

La pieza simboliza la inclusión social, pues cada parte tiene su lugar y encaja con las demás, así las personas con autismo en la sociedad cuyo espacio ha de ser respetado, siempre.

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