Las prótesis:
una solución a la pérdida del globo ocular

Para miles de dominicanos y dominicanas, la pérdida de un globo ocular ha constituido mucho más que la falta de un ojo, la limitación de su campo visual o un evidente defecto físico: es la mutilación del propio ser, la imposibilidad de percibirse como una persona completa.

Quien un día se percata de que donde estuvo un órgano sano hay una cuenca vacía, generalmente se rebela contra ese estado, por considerarlo anómalo y monstruoso; no acepta su nueva condición y extraña a cada minuto la expresión original de su rostro.

“Los ojos son las ventanas del alma”, afirma la ocularista Rossy Pascual, de Centro Láser, “y cuando uno de ellos queda destruido para siempre, el paciente se percibe incompleto y actúa como alguien que ha abandonado toda esperanza”.

Para Pascual, la única especialista en prótesis oculares al servicio del sector privado local, dar una respuesta de calidad a individuos agobiados por el problema ha sido una preocupación desde 1987, cuando comenzó a modificar las prótesis procedentes del extranjero para adaptarlas a las necesidades de cada usuario/a.

“La pérdida de un globo ocular ocasiona divorcios, separaciones, intentos de suicidio, abandono del trabajo o los estudios, alejamiento de amigos y conocidos. A las personas que padecen esta condición les cambian hasta los nombres y comienzan a llamarles el tuerto o la tuerta”, expone la ocularista.

Con una sustancia plástica especial semejante a la que utilizan los odontólogos, mezcla de polimetil metacrilato monomia y resina acrílica, Pascual elabora una prótesis tan perfecta que ni siquiera se advierte que se trata de un ojo artificial, con la ventaja de que puede conservarse incluso la movilidad natural, si el oftalmólogo a cargo del implante logra preservar las estructuras anexas al saco anoftálmico o cuenca ocular.

PERSONALIZADAS VS. PREFABRICADAS

La demanda ha aumentado considerablemente: en el último cuatrienio, en Centro Láser han sido elaboradas más de 400 prótesis oculares personalizadas, las cuales superan en comodidad, calidad, durabilidad y preservación de la salud a las prefabricadas que se importan del exterior.

“Las prótesis prefabricadas”, explica Pascual, “no protegen las estructuras anexas de la cuenca del ojo, como los párpados y los sacos conjuntivales, al tiempo que crean deformaciones como el ectropión o párpado invertido hacia fuera, y el entropión o párpado invertido hacia adentro, ya que no hacen un contacto adecuado con la parte interna de la cuenca”.

En el espacio vacío entre la parte posterior de la prótesis y el tejido del saco anoftálmico se acumulan fluidos que ocasionan infecciones recurrentes que comprometen la salud del paciente, añade la ocularista de Centro Láser.

Las prótesis personalizadas, en cambio, cuidan los tejidos de la cuenca y estructuras anexas, dando una apariencia más natural al rostro, pues la forma, el diseño y el color son similares a los ojos naturales.

“Agradezco a Dios, el artífice de la estructura ocular del ser humano, el don puesto en mí para hacer imitaciones bastante precisas de sus creaciones. Sin él, nada de esto sería posible”, afirma Pascual.

La profesional desaconseja, igualmente, el uso de los llamados “ojos de vidrio”, ya que pueden romperse ante golpeaduras o altas temperaturas y causar importantes laceraciones conjuntivales.

OFICIO APASIONANTE

Bajo la tutela de la Sociedad Americana de Ocularistas, la profesional estudió en Toronto, Canadá, todo lo relativo a esta rama médica al servicio de la oftalmología. Siempre trató de especializarse más, pues no estaba conforme con la calidad de las prótesis oculares importadas disponibles en República Dominicana.

La elaboración de prótesis oculares se inició aquí hace unos 20 años, con el argentino Américo Muñoz. A su salida del país, a mediados de la década de 1990, hubo una gran escasez y fue preciso recurrir a las prótesis prefabricadas. Actualmente, sólo Centro Láser y el Hospital Doctor Elías Santana ofrecen el servicio.

Pascual elabora dos tipos de prótesis: las convencionales, utilizadas ante la pérdida del globo ocular; y las lentes córneoesclerales, recomendadas cuando está presente el ojo.

Las prótesis, elaboradas tanto para adultos como para menores, son idóneas no sólo para pacientes que hayan perdido un globo ocular; sino también para aquellos con un ojo ciego que se encuentre deformado, blanco, más pequeño o estéticamente inadecuado.

A los menores en crecimiento se les implantan diferentes prótesis hasta que cumplen 18 ó 20 años, mientras que a los adultos deben cambiárseles cada cinco o siete años, dado que la estructura de los tejidos cambia y es necesario prevenir la aparición de fluidos contaminantes.