Las pulgas, asamblea dominical de los buhoneros

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POR CARMEN CARVAJAL
Comenzó como un experimento entretenido que servía para reunir a vecinos de la zona colonial y de Ciudad Nueva, en el parquecito situado en la George Washington esquina 19 de Marzo, mientras hacían algún dinero vendiendo artículos viejos que podrían interesar a cualquiera.

Hoy el mercado de las pulgas se ha convertido en un enorme mercado de buhoneros, donde cientos de dominicanos y haitianos se reúnen todos los domingos a ofrecer todo tipo de mercancía, mayormente usada, y tras varias horas de actividad, durante las cuales el tránsito vehicular se torna caótico, se marchan dejando la zona repleta de basura.

Es lo que presintieron los vecinos del original pulguero, quienes tuvieron que alzar la voz para que el mercado fuera quitado de allí, cuando comenzó a llenarse de vendedores de todo tipo de mercancías, venidos de distintos barrios de la capital y del interior del país.

Posteriormente fue movido al Centro de los Héroes, donde comenzó a crecer y donde comenzó la incorporación de vendedoras haitianas que, cargadas de ropa y bisutería, fueron aumentando en número de manera significativa. Hoy las haitianas son más del 40 por ciento de los vendedores.

Desde el pasado año, el pulguero tiene casa nueva. Con la intención de sacarlo del Centro de los Héroes, el síndico Roberto Salcedo habilitó la parte baja del elevado de la avenida Luperón, donde se apiñan más de 600 vendedores.

UNA OFERTA VARIADA

Con la mercancía puesta en el suelo, sobre un plástico, varias haitianas ofrecen ropa interior de manufactura colombiana. Con señas, puesto que ninguna habla nada de español, insisten ante los visitantes para tratar de venderle panties a 15 pesos y calzoncillos a 25.

Una interminable fila de mesas repletas de tenis, imitando las reconocidas marcas internacionales, y sandalias. Junto con la ropa usada, los tenis de hombre constituyen las mercancías más abundantes en los puestos de venta del mercado de las pulgas.

Artículos de ferretería, del hogar, bisutería, maquillaje, vídeo juegos, radios, walkman y disckman, y gran cantidad de cd y dvd pirateados. En este último renglón el mercado de las pulgas está muy actualizado, y allí se pueden conseguir las producciones discográficas y películas más recientes, incluyendo muchas que aún no han llegado al país por los canales legales.

A diferencia de los originales creadores del mercado de las pulgas, quienes actualmente venden sus mercancías en el lugar son comerciantes establecidos en puestos fijos en Santo Domingo y algunas comunidades del interior.

Muchas tiendas de ropa de la capital aprovechan la oportunidad que ofrece esta enorme plaza para ofertar sus productos allí.

También disponen de puestos de venta en el pulguero la mayoría de los grandes buhoneros que actúan en la avenida Duarte.

Y, aunque la mayoría se dice humildes padres de familia que tienen en la venta informal su sustento, muchos llegan allí en carros de lujo que difícilmente puede adquirir un ciudadano de clase media.

LOS PRECIOS

Los precios que priman en el mercado de las pulgas son similares a los vigentes en las tiendas de la capital, con la desventaja de que aquí no hay vestidores para probárselos. Unos jeans que en la tienda cuestan 500 pesos, tienen igual valor en este mercado. Igual pasa con zapatos, tenis y hasta los dvd piratas.

En la mercancía usada es que se pueden observar precios asequibles a los más pobres. Igual pasa con algunas mercancías traídas por las haitianas desde su país.

A pesar de ello, miles de dominicanos acuden cada semana allí a adquirir loa artículos que necesitan.

Nadie ha cuantificado el volumen de negocios allí se hace, ni en muchos casos, de la procedencia de la mercancía.

Las operaciones se inician desde las ocho de la mañana. A las dos de la tarde comienzan a irse los vendedores, y a las tres que dan muy pocos, que se van a más tardar a las cuatro de la tarde.

Para operar en el mercado de las pulgas, los vendedores deben firmar un contrato con el Ayuntamiento del Distrito Nacional que le autoriza a ocupar un espacio durante cuatro años. También deben pagar arbitrios cada semana.

Tanto el precio del contrato, como el arbitrio semanal, dependen del tamaño y la ubicación del espacio asignado. Los contratos de alquilar oscilan entre 400 y 700 pesos, en tanto que los arbitrios municipales semanales van desde 40 hasta 150 pesos.

Aunque los directivos de la asociación que agrupa a los buhoneros se comprometieron a limpiar el lugar antes de marcharse, esta promesa no está siendo cumplida, y el lugar que de por sí parece lo que es, una construcción sin terminar y un poco abandonada y descuidada, luce peor luego de que los vendedores se marchan.

Ocurre algo similar a lo que pasa en muchos barrios de la ciudad, especialmente Villa Francisca, Villa consuelo y Villa María, donde los “Peperos” o importadores de pacas lanzan a la calle, sin zafacones ni ningún tipo de contenedor, las cajas y envolturas, ensuciando y arrabalizando el entorno.