Las quemaduras: terribles consecuencias

Las quemaduras: terribles consecuencias

Por Julio Ravelo Astacio

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Las quemaduras quizás sean una de las lesiones más terribles que pueda sufrir un ser humano. Esas lesiones producto de la exposición al fuego, al frío extremo, sustancias abrasivas, entre otros, no sólo laceran la piel; dinamitan el alma.

Una buena parte de ellas ocurre de manera accidental (escaldadura, inhalación, eléctricas, explosión tanques de gas), en menor número hay personas que se las provocan por razones muy diversas: frustraciones, celos, dañar al otro, venganza, trastornos mentales: ideas delirantes y/o depresivas.

Dado el desmesurado interés que se ha producido en las últimas décadas con todo lo relacionado con la imagen física de la persona, las quemaduras que tienden a llegar de manera brusca, intempestiva, modificando de forma importante el aspecto de la persona preocupadas por ese aspecto.

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Durante más de tres décadas he tenido la grata experiencia de trabajar en la “Unidad de Quemados Pearl F. Ort”, que inició sus actividades en el antiguo “Hospital Dr. Luis E. Aybar”, junto a un equipo interdisciplinario que, a pesar de las precariedades, siempre se ha tomado muy en serio su trabajo, con mucha dedicación, integridad, profesionalismo y un alto sentido del deber que conlleva el manejo de nuestros pacientes. Desde el director, los médicos, enfermeras, fisiatras, laboratorio, farmacia, personal administrativo, cada quien sabe allí de su responsabilidad y asume su delicado compromiso con la institución y sus pacientes.

Aspiramos a que ninguno de nuestros lectores haya padecido, ni padezca una quemadura importante sobre todo si rebasa de un y tercer grado. Ni hablar de si la misma se extiende más del 10% de la superficie corporal. Al decir popular: “eso no se le desea ni al peor enemigo”.

El paciente se transforma, la mayoría de las veces no puede o se niega a cooperar.

Lo cierto es, que no hay proceso de transición entre el hecho y el proceso. Son momentos totalmente distintos, pero ambos abrumadores, angustiantes.

Por lo general el paciente quemado, dada sus precariedades, sus dolores desesperantes, molestias generales hasta para estar en cama se le dificulta, las pérdidas de tejidos, líquidos, órganos.

La idea primero de si podrá sobrevivir, luego de cómo va a quedar su imagen, si podrá volver al trabajo, a la actividad social. La incertidumbre lo cubre.

No olvidar lo que conllevan las curas, el desbridar, los injertos de piel, medicar por diferentes vías, evaluar de manera constante signos vitales, tomar muestras de sangre y otros fluidos, movilizarlo, control permanente de su actividad cardíaca, pulmonar, renal.

A modo de broma, algunos dicen: “Aquí todos se tienen que consultar con el autor de este artículo”, dado el alto nivel de ansiedad, prisa, estrés con que deben proceder para mitigar el sufrimiento, para espantar la muerte.

Recordemos que la piel es el órgano más grande del cuerpo humano, mide aproximadamente dos metros cuadrados y pesa alrededor de 5kg. Agreguemos a ello las lesiones internas por quemaduras, pulmonares, fracturas, etc.

Para una mejor comprensión de cómo se afecta el cuerpo veamos la clasificación de la extensión de quemaduras de la “American Burn Association”:

Quemadura menor:
• Quemadura de segundo grado, menor del 15% del SCTQ en adultos o menor del 10% de SCTQ en niños.
• Quemadura de 3er grado menor del 2% de SCTQ sin afectar zonas especiales (ojos, oídos, cara, pies, perineo y articulaciones).
• Excluye lesiones eléctricas, por inhalación, traumatismos concurrentes y pacientes con elevado riesgo.
Quemadura moderada no complicada:
• Quemadura de 2do grado de 15 a 25% de SCTQ en adultos ó 10-20% en niños.
• Quemadura de 3er grado menor del 10% de SCTQ que no afecten zonas de atención especial.
• Excluye lesiones eléctricas, por inhalación, traumatismos concurrentes y pacientes con elevado riesgo.

Quemadura grave:
• Quemaduras de 2do grado mayores del 25% de SCTQ en adultos ó 20% en niños.
• Quemaduras de 3er grado mayores o igual al 10% de SCTQ.
• Quemaduras que afecten ojos, oídos, cara, pies, perineo y articulaciones.
• Quemaduras eléctricas.
• Quemaduras químicas en áreas de riesgo.
• Todas las lesiones inhalatorias.
• Quemaduras por traumatismos.
• Quemaduras en embarazadas.
• Quemaduras en personas de alto riesgo: diabetes, enfermedad pulmonar, cardiovascular, inmunodepresoras, cáncer, sida.

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