Las ranas criollas saltan hasta el mercado EEUU

COTUI, Sánchez Ramírez. Un nuevo rubro de exportación emerge en la República Dominicana, con muy buenas perspectivas en el mercado internacional. Se trata de las ranas vivas de las que se extraen sus ancas y parte de su pecho con fines alimenticios, específicamente de los macos Toro o rana Castebeana y Pempén o Bufo marino.

Estas especies fueron introducidas al país, la primera con fines comerciales y la otra como control biológico en los cañaverales, y a juzgar por el éxito de sus ventas en el exterior, especialmente en Estados Unidos y varios países de Europa, aparentemente tienen un mercado seguro por ser deliciosas y alimentosas.

La República Dominicana ha exportado más de seis millones de unidades de ranas en los últimos cinco años, la gran mayoría hacia Norteamérica, donde, de acuerdo con las informaciones recopiladas, las ancas de estos anfibios son consideradas como un plato gourmet y se venden a un precio muy elevado.

Aunque la carne de este batracio es muy degustada por clientes de restaurantes de mucho prestigio por su sabor y valor alimenticio, en el país, por razones de idiosincrasia cultural, los dominicanos ven con desagrado y hasta con desprecio, cualquier comida a base de este animal vertebrado, esencial en el equilibrio de ecosistemas, especialmente en las zonas pantanosas, donde desempeña un gran papel como control biológico de insectos muy perjudiciales para el hombre.

Para el único exportador de ese batracio que hay en el país actualmente, esta carne es tan deliciosa y nutritiva que quisiera crear conciencia entre los dominicanos, de la importancia que representaría en su dieta, por su alto valor alimenticio.

Entre muchos dominicanos hay la creencia de que como este anfibio se alimenta mayormente de insectos, como larvas, gusanos y mosquitos, no posee ningún valor proteico y por tales ideas erróneas, no puede aprovechar este recurso alimentario.

Según las últimas informaciones, el departamento de Vida Silvestre de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales envía biólogos con cada brigada de captura de estas ranas, de las cuales se sacrifican un promedio de 10 anfibios por cada lugar de captura, para analizar el contenido de los alimentos que hay en su estómago.

Estos biólogos han encontrado que los sapos también se alimentan de peces, mayormente pequeños camarones y alevines y otros animales propios de las zonas húmedas.

De acuerdo con los datos aportados por Antonio Reyes, único exportador de ranas y representante de la empresa Exportadora González, las exportaciones han caído este año básicamente por la competencia que existe actualmente en el mercado internacional entre países como Taiwan, Ecuador, Brasil y China Continental, grandes productores de ranas que se reproducen en criaderos, de mejor calidad que las criollas, y han inundado el mercado.

[b]INGRESOS[/b]

De acuerdo con los datos aportados por Reyes, la libra del batracio se cotiza a US$2.50 las de Taiwan, mientras el precio de las dominicanas se encuentran en los US$2.00. El mercado de Estados Unidos resulta sumamente atractivo por la creciente demanda y los buenos precios que alcanza el animal, cuyos platos exclusivos suelen cotizarse hasta en US$200.

Sin embargo, Reyes explica que la demanda de las ranas criollas se ha caído porque “las nuestras son grandes y no tienen una estandarización de su tamaño”.

Según el exportador, el mercado internacional requiere una estandarización de los productos que se venden en el exterior, es decir un tamaño equilibrado, como se producen en Taiwan, China Continental, Ecuador y Brasil.

“Las de estos países son tres ranas por una libra, mientras las nuestras tienen media libra por rana, aunque aparecen hasta de libra y media, lo que arrojaría ingresos equivalentes a un dólar por rana para nosotros”.

Reyes revela que en los mercados de Estados Unidos se vende hasta a US$3.50 la libra de esta carne.

De acuerdo con este exportador, este año la empresa que representa ha generado RD$2 millones y unos RD$5 millones desde el 2000 a la fecha.

Reyes recuerda que cuando había tres compañías capturando ranas en todo el país para un mismo mercado, la cantidad de estos animales era inmensa, “y capturábamos hasta tres veces a la semana, pero últimamente quedo yo, por cosas de la vida.

[b]CAPTURA[/b]

Según Reyes, en los últimos seis años se puede decir que se han capturado 6 millones de unidades aproximadamente. Reyes revela que en el país hay inmensas cantidades de unidades de ranas, por lo que estos animales no se encuentran en peligro de extinción. Según Reyes, la dirección de Vida Silvestre asigna un permiso para capturar 6,000 unidades por semana. “Si tenemos 72 semanas por año, serían una 432,000 ranas anuales las que estaríamos permitidos en capturar por el departamento de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales”.

Reyes revela que en las brigadas de captura se emplean unas 200 personas a nivel nacional, que atrapan las ranas “Toro” en las áreas húmedas, es decir pantanos, arroyos y arrozales. La mayor parte de los macos que se comercializan son capturados en las lagunas, charcas, humedales, ciénagas, arrozales y en los canales de riego de los humedales de la zona de María Trinidad Sánchez (Nagua).

[b]HISTORIA[/b]

Se han descubierto en el país unas 60 especies de estos anfibios, de las cuales 58 son endémicas, es decir propias de la isla la Hispaniola y las dos restantes han sido introducidas, que son los macos Pempén y Toro, esta última es la que se comercializa mayormente.

Por su parte, los macos Pempén fueron introducidos en el país en la década de los años 30 como control biológico de plagas e insectos en los cañaverales, mientras que los macos “Toro” fueron introducidos en el país una década después, con propósitos estrictamente comerciales y sus frutos se están cosechando hoy en día. Para Reyes, las perspectivas de este negocio lucen halagüeñas, ya que la compañía que representa está haciendo unas inversiones en criaderos, en la zona de Limón del Yuna.

“De este proyecto ya tenemos a las ranas madres y estamos trabajando en el diseño de una política de captura para aumentar la capacidad de exportación del país, con un manejo sostenible para conservar estas especies, ya que se espera un mayor auge de este negocio”.