Las Reformas Constitucionales Prioritarias

TIRSO MEJÍA-RICART
Romper los Nudos y Hacer Cambios Formales:

Con motivo de el de reforma Constitucional, auspiciada esta vez por el Presidente de la República, doctor Leonel Fernández, actualmente en el poder, han surgido las posiciones más dispares, que van desde el desprecio más absoluto por ser simples boberías de teóricos, o tácticas para distraer al público acerca de los grandes problemas que afectan a la población; hasta los que expresan que se trata de una revolución democrática que está en curso, y que nos llevaría a un verdadero estado de derecho.

Lo cierto es que la reforma constitucional es un requerimiento de la sociedad dominicana para superar las lacras y limitaciones de nuestro pasado en el orden político e institucional al arribar al siglo XXI, aunque es cierto que el Presidente lo utiliza para obtener ventajas políticas.

Entre las lacras o nudos institucionales que es necesario superar con la reforma constitucional se encuentran los siguientes:

1. “Los mecanismos poco democráticos o transparentes de los partidos políticos en la definición de su liderazgo interno y en la selección de sus candidatos a puestos electivos”.

2. “La escasa participación ciudadana en el ejercicio efectivo del poder político”.

3. “La elección del Presidente de la República en segunda vuelta cuando ningún candidato obtenga más de la mitad de los votos, que en regímenes presidencialistas como el nuestro, tienden a generar gobiernos sustentados en minorías, y alientan el aventurerismo político y económico para retener el poder”.

4. “Las interferencias que generan ciertas atribuciones de la función Ejecutiva sobre las funciones Ciudadana, Legislativa, Judicial, Municipal, Electoral y de Contraloría”.

5. “La excesiva centralización del Estado en torno a la presidencia y a la capital de la República”.

6. “El monopolio que ejerce el Congreso Nacional para la modificación de la Constitución de la República”.

7. “La elección por el Senado de la República del Presidente y demás miembros de la Junta Central Electoral por mayoría simple, que se presta al control de ese organismo de una sola fuerza política”.

8. “La falta de independencia y fortaleza institucional de la Contraloría General de la República” y de la “Cámara de Cuentas”

9. “La ausencia de un mecanismo para evitar que legisladores y regidores abandonen las líneas partidarias y programáticas para seguir conveniencias personales (tranfuguismo)”.

10. “El carácter vitalicio que tiene en la práctica la Suprema Corte de Justicia”.

11. “La falta de un sistema que norme la organización y ejercicio del Ministerio Público”.

12. La gran dispersión de la Administración Pública, por la pluralidad de organismos y autoridades con funciones análogas y no coordinadas”.

13. “La falta de controles adecuados en la administración pública, que genera dispendios, ineficiencia, corrupción y abuso de poder en la gestión pública”.

14. “La virtual inexistencia de un servicio Civil y Carrera de la Administración Pública central y local”.

Pero esas reformas y otras, para que puedan adquirir la categoría de “Revolución Democrática” como las calificara el Presidente Fernández, no pueden llevar consigo el “Pecado Original” de ser hechas al margen de la voluntad popular por una Asamblea Revisora.

Sí dirigentes del PLD critican al Ex-presidente Mejía por haber manifestado arrepentimiento después que impulsó la reelección, ¿Qué podemos decir cuando algunos de éstos, incluyendo Leonel Fernández e incluso el Plan de Gobierno de esa organización, plantearon reiteradas veces la Asamblea Constituyente como única formula para modificar nuestra Carta Sustantiva y ahora quieren modificarla por una “Consulta Popular” que nunca se ha contrapuesto realmente a un organismo que sí es deliberante como es un Poder Constituyente.

La Constitución que debe darse la República Dominicana ha de ser de forma sencilla y coherente, bien organizada, con un Título para cada gran componente del estado, cada cual con uno o más capítulos, de acuerdo a los que son sus grandes temas, conteniendo artículos con textos y que no se presten a confusión, duplicaciones o contradicciones; que comiencen por definir a nuestra nación y nacionalidad y sus símbolos, los derechos humanos y las atribuciones que retiene la ciudadanía por sí misma, como un verdadero poder originario; para luego definir los demás órganos del poder público. De esa manera, podremos convertirla en un instrumento pedagógico y de ejercicio efectivo del poder ciudadano.

Puede consentirse que se mantenga la participación de la Asamblea Revisora para modificar un tema específico de la Constitución, a fin de prever una situación extraordinaria que permita un proceso mas prolongado de aprobación, pero en cualquier caso prever un referendo nacional para legitimar políticamente dicha modificación.