“Las situaciones en la frontera domínico-haitiana se repetirán porque sólo encuentran respuestas coyunturales pero el problema es estructural”

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Un experto en el tema haitiano precisó hoy que situaciones como la que se vive en estos momentos en la frontera domínico-haitiana encuentran respuestas coyunturales, que sólo buscan salir del paso, sin corregir el problema desde la raíz, el que, consideró, posteriormente se repetirá y seguirá afectando la vida de los ciudadanos de ambos países.

José Luis Morillo, abogado y quien ha estudiado el tema durante varios años a través de entidades como el Centro de Estudios Estratégicos sobre Haití y el Observatorio Político de Migración (ya no activas), afirmó que la frontera no existe, sino que no es más que un imaginario en las mentes de quienes creen que hay dos Repúblicas.

“Los más recientes acontecimientos suscitados en la frontera domínico-haitiana han vuelto a llamar la atención de todos los dominicanos y de una gran parte de la comunidad internacional, los hechos se repiten una vez más, cientos de inmigrantes se encuentran parados, reclamando que lo dejen entrar a territorio dominicano”, indicó Morillo.

El abogado manifestó que la situación migratoria no es cuestión de un permiso de trabajo, sino que se constituye en un asunto más complejo y que implica una mayor profundidad en la respuesta que se le debe dar.

“Más de 50 años de migración económica de nacionales haitianos hacia la República Dominicana no ha podido encontrar una respuesta seria de regulación y control por parte del Estado receptor”, dijo el jurista.

Puntualizó que para poder entender esta situación se deben valorar múltiples factores que encierran la realidad de “esta triste e inhumana situación”, por la que atraviesan miles de inmigrantes haitianos.

Indicó que existen factores que están intrínsecamente ligados a la irresponsabilidad y a la violación sistemática de los derechos ciudadanos por parte del Estado emisor, Haití, y del Estado receptor, República Dominicana.

“La realidad haitiana es de conocimiento internacional, un país devastado, no sólo por todos los desastres naturales que le han tocado sortear en los últimos tiempos, sino también el desfalco y  apropiación de los bienes públicos por parte de su clase política, la que ha dado muestra de desprecio ante la miseria que padecen sus ciudadanos”, sostuvo.

Responsabilidad histórica. Agregó que a eso se le suma la responsabilidad histórica de naciones como Francia y Estados Unidos que han saqueado sus riquezas naturales y hoy se hacen de la vista gorda ante la pobreza extrema en que permanece este país caribeño.

“Del otro lado de la frontera está República Dominicana, un país con similares condiciones, quizás un poco más organizado, pero con niveles de pobreza enormes (un 45% de su población es pobre) un desempleo en crecimiento constante (el 56% de su población ocupada esta en el sector informal), uno de los países más corrupto de América, un país de grandes desigualdades e injusticias sociales”, dijo.

“Dicho concepto solo sirve para sustentar las mafias políticas que viven del tráfico de seres humanos (que no es solo de haitianos, sino de chinos, árabes y cubanos), de armas, mercancías, drogas, donde la comunidad internacional se aprovecha para vender las miseria y la pobreza de esta vulnerable población”, insistió.

Explicó que el marco legal es importante, pero no es quien determina la solución de este problema, República Dominicana tiene una ley de migración que data del 2004 y que no había sido puesta en funcionamiento, por falta de un reglamento.

Precisó que por esta razón el problema migratorio es tan complejo, porque no es simplemente de regulación, sino estructural.

Sostuvo que no se vislumbra una respuesta a esta situación en mucho tiempo, debido a que ambos países están huérfanos de organizaciones políticas con visión humana.