Las víctimas de Isaac esperan con ansias regresar a sus casas

BELLE CHASSE, EEUU. AFP. “Estoy preocupado por mi familia, mi primo sigue ahí y no pueden socorrerlo por el mal tiempo”, dice Claude Jones, que lo ha perdido todo por el paso del huracán Isaac, degradado hoy a tormenta tropical.  

Mientras otras personas no corren la misma suerte, Jones, de 61 años, está a salvo. Lleva dos días en el gimnasio de un colegio de Luisiana (sur de Estados Unidos) habilitado por las autoridades, aunque podría pasar más tiempo ya que la caravana en la que vivía quedó completamente destruida por la subida de las aguas derivada de Isaac. 

 En algunas zonas, las fuertes precipitaciones que acompañan la tormenta han provocado importantes inundaciones: los habitantes de la parroquia (condado) de Plaquemines, en el litoral sur de Nueva Orleans, tuvieron que ser evacuados.  

Las aguas subieron drásticamente por encima de los tres metros en algunas viviendas de un barrio residencial, tras lograr superar un dique.  

Los ciudadanos que no siguieron las indicaciones de evacuación se encontraron al final bloqueados por el oleaje. Alrededor de 120 fueron socorridos el miércoles, mientras otros 25 esperaban en el techo de sus casas bajo un intenso aguacero, según el presidente de la parroquia, Billy Nungesser.  

Otras 350 personas fueron enviadas a tres refugios habilitados de urgencia, mientras se espera la apertura de un cuarto. 

 “Tendrán que volver a empezar de cero”. “Es duro, espero con ansia poder regresar a mi casa, estaré feliz cuando esta tormenta se haya ido”, cuenta a la AFP Kylie Polk, de 34 años, agotada tras haberse ocupado todo el día de sus hijos.  

Polk tiene suerte al poder soñar con el momento de regresar a su domicilio porque las viviendas de varios miembros de su familia situadas del otro lado de los diques quedaron muy dañadas, algunas completamente destruidas.  

“Lo siento mucho por ellos, tendrán que volver a empezar de cero”, señala.  

Pese a que Isaac ha sido un huracán de categoría 1 en la escala Saffir-Simpson de cinco grados, ha provocado numerosos daños que pueden alcanzar los 2.500 millones de dólares, según las primeras estimaciones de la sociedad especializada Eqecat.  

Los vientos arrancaron de cuajo árboles y techos y las calles se han llenado de escombros. Más de 500.000 personas se encontraban el miércoles sin electricidad, mientras Isaac avanzaba lentamente hacia el noroeste de Estados Unidos.  

Las autoridades pidieron a los habitantes de la región permanecer en sus casas y advirtieron que todavía tendrá que pasar al menos un día para que los vientos se calmen y puedan restablecer la corriente.  

El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, confirmó que una persona falleció en el incendio de una casa provocado por las inundaciones, pero aseguró que el número de víctimas provocadas por Isaac era bajo, muy lejos en cualquier caso de los 1.800 muertos que dejó el huracán Katrina en 2005, que asoló ese estado.