Las visitas sorpresa de El Jefe

Ubi Rivas.

Las “Visitas Sorpresa” del presidente Danilo Medina han resultado el más encumbrado, reputado y eficaz de todo su trajinar gubernativo, y sus paisanos aspiraramos que sea extrapolado en la deshaitianización del país, seguridad ciudadana, modernización del transporte colectivo, solución del caos del transporte público y el sistema eléctrico, y final, encabestrar las denuncias con decibeles altos de corrupción que daña y contamina su administración.
Las “Visitas Sorpresa” podrían multiplicarse en grande, con recursos propios abundantes, con solo aplicar el espíritu de la Ley 4314-48, que estatuye depositar en el Banco Agrícola los depósitos de alquileres de inmuebles, providencia a la que temen todos los gobernantes post Trujillo.
Es precisamente recordando que las auténticas “Visitas Sorpresa”, pero de verdad, la realizaba el generalísimo Rafael Leónidas Trujillo, el único Jefe auténtico y sin miedo que ha detentado los relámpagos del poder, cuando sin avisar, se presentaba a los cuarteles a las once de la mañana, que es la hora de almuerzo militar, y se sentaba en la mesa de los guardias a almorzar con ellos, para comprobar que comían quienes eran sus principales soportes en el mando supremo.
El Jefe se apersonaba a las obras en construcción, puentes, carreteras, liceos, hospitales, fortalezas, para verificar el avance de éstas, consultando con los ingenieros contratistas, acompañado de ingenieros consultores, comprobando las variables de las construcciones.
Difícil que pudiera haber fallas, no solo por la competencia de los profesionales que intervenían en las edificaciones, sino porque un vicio de construcción o casi imposible sobrevaluación se entendía podía conducir al cementerio.
Claro, que en tiempos de esta democracia sin sentido y pésimanente conducida, no caben excesos para sancionar sinvergüensuras, pero con voluntad política para exigir honestidad y decisión para castigarla, sería altamente conveniente.