¿Le interesa a Haití un TLC o la ratificación del EPA?

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Funcionarios, legisladores, políticos y empresarios, hoy proponen o reclaman un Tratado de Libre Comercio con Haití, olvidando que al igual que para pelear o bailar y negociar un acuerdo se necesita la voluntad de por lo menos dos, y al parecer  las autoridades haitianas no están en eso.

Haití  y República Dominicana son signatarios del Acuerdo de Asociación Económica entre los Estados del Cariforum y la Unión Europea y sus Estados miembros, conocido por sus siglas en inglés como EPA,  y el hecho de que el vecino país  a la fecha no haya  ratificado este acuerdo, es una muestra fehaciente de que para sus autoridades  y el influyente sector privado  esto no es una prioridad.

El EPA contiene todos los mecanismos institucionales, que de aplicarse darían solución al diferendo comercial existente en este momento, pues todo este escarceo es contrario a los objetivos del EPA, como lo son:

• “Promover la integración regional, la cooperación económica y la buena gobernanza, creando y aplicando un marco reglamentario efectivo, previsible y transparente para el comercio y la inversión entre las partes y en la región del Cariforum”.

• “Reforzar las actuales relaciones entre las partes basándose en la solidaridad y el interés mutuo; a tal fin, teniendo en cuenta sus respectivos niveles de desarrollo y coherentemente con las obligaciones de la OMC, el Acuerdo reforzará las relaciones comerciales y económicas, apoyará una nueva dinámica comercial entre las partes mediante una liberalización progresiva y asimétrica del comercio entre ellas y reforzará, ampliará y profundizará la cooperación en todos los ámbitos relacionados con el comercio y la inversión”.

Los capítulos sobre Obstáculos Técnicos al Comercio (OTC) y Medidas Sanitarias y Fitosanitarias establecen los mecanismos de intercambio de información y consulta para evitar sorpresas con medidas no arancelarias del tipo de las utilizadas con los plásticos, los pollos, frijoles y huevos, o  bloqueando arbitrariamente el comercio transfronterizo de estos productos.

¿Por qué Haití no ha ratificado el EPA? A nuestro modo de ver porque entienden que no están en disposición de aplicar las preferencias regionales establecidas en el artículo 238 del acuerdo, que los obligaría  a aplicarnos preferencias arancelarias dentro de los cinco años después de la firma, esto es al 2014, pues el acuerdo entró en vigor en el 2009. Otra razón puede ser interés fiscal de las autoridades haitianas, que quieren focalizar su sistema tributario en los impuestos al comercio exterior, dada la debilidad de su sistema  tributario interno y a la facilidad en la administración de los impuestos arancelarios, es por esto que el parlamento haitiano no ha mostrado interés en ratificarlo, para hacerlo vinculante en derecho.

De los países que integran el EPA, Haití es el mercado principal para los productos nacionales. Tras el pasado terremoto en el vecino país,  el incremento en nuestras exportaciones ha sido visto como una amenaza por algunos sectores empresariales vinculados al poder en Haití.

Es por esto que algunos sectores nacionales proponen llevar a Haití ante el Órgano de Solución de Diferencias de la OMC, cuestión que no consideramos prudente, pues según la clasificación de Naciones Unidas, en el mundo existen 49 Países Menos Adelantados (PMA), dentro de los cuales se encuentra Haití; 34 de estos pertenecen a la OMC y 9 son observadores ante el organismo multilateral de comercio, y los demás están en proceso de adhesión ante la OMC.

¿Es prudente llevar a Haití ante la OMC? Desde la creación del GATT en el 1947, hasta la fecha, ha habido en la OMC 463 disputas, en las cuales solamente un PMA ha participado como demandante, que es el caso Bangladés-India, “India –Medidas antidumping sobre las baterías de plomo procedentes de Bangladés”, resolviéndose en la fase de consulta, pues ni siquiera llegó a panel ante el Órgano de Solución de Diferencias.

En la historia del GATT/OMC ningún país  de los pertenecientes a los PMA ha sido demandado, es preciso señalar que nuestro país no es PMA, mientras que Haití sí lo es, en derecho podríamos llevar este conflicto ante  la OMC, sin embargo seríamos el primer país en el mundo en llevar  un  caso contra un país considerado el más pobre del hemisferio occidental, crearíamos un precedente que afectaría el buen nombre del país ante la comunidad internacional.

La condición de país menos adelantado le concede a Haití el privilegio de tener el 98% del mercado mundial abierto, mediante las preferencias arancelarias unilaterales que le conceden los países desarrollados del mundo, verbigracia el trato que le otorga la Unión Europea a través del “Todo Menos Armas”, lo que equivale a un reconocimiento global del estado de pobreza existente en el vecino país.

Haití es pobre y abierto, pero no respeta los compromisos multilaterales:

A pesar de ser un país muy pobre, Haití puede ser considerado como un país abierto, con un arancel consolidado en OMC de un 18.7%, esto es en teoría, pues las trabas o restricciones que aplica a algunos productos dominicanos pueden equivaler  a un arancel infinito. Pero en apariencia pueden argüir que tienen un arancel consolidado mucho más bajo que el nuestro, que es de un 40%, sin incluir los ocho de la “rectificación técnica” que tiene un consolidado más elevado.

Ante ese nivel de apertura formal, tiene todo el derecho de organizar y disciplinar su comercio, lo que como buen vecino debiera hacer dentro de un marco de la transparencia y legalidad que exigen los acuerdos multilaterales de la OMC, de los cuales ambos  países somos parte, no con medidas arbitrarias que afectan el acceso  a su mercado de los bienes originarios de la República Dominicana, violando en lo que respecta a pollos y huevos, el  Acuerdo sobre Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la OMC, la Convención Internacional de Protección Fitosanitaria (CIPF), el Codex Alimentarius y las disposiciones de Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE).

En lo que respecta a los plásticos debieran  también respetar sus compromisos y las obligaciones previstos en el Acuerdo sobre Obstáculos Técnicos al Comercio a (OTC-OMC), específicamente el artículo 2.2.

Sin mercados fronterizos habrá libre comercio de hecho: Respecto a los mercados fronterizos, Haití tiene el derecho de cobrar los impuestos que correspondan, sin embargo no debe olvidar que universalmente estos existen en todas las fronteras gracias a las facilidades que les otorgan las autoridades de las naciones vecinas. Cuando estos se restringen con barreras no arancelarias o altos impuestos, lo que se incentiva es el contrabando y el comercio ilícito, corrompiendo las autoridades llamadas a controlar el comercio, pues hacen más rentable asumir el riesgo de ser detectado; afectando la justa competencia en el mercado de ambas naciones, la aplicación de las medidas que protegen la salud, el medio ambiente, las estadísticas de comercio y la seguridad de ambas naciones.

Universalmente los bienes que más se contrabandean son  los afectados por altos gravámenes y los bienes restringidos o prohibidos, si el interés de las autoridades haitianas  es regular el comercio, deben actuar con prudencia e inteligencia, pues la pérdida fiscal anual podría superar los trecientos millones de dólares que supuestamente pierde hoy el fisco haitiano, si no reconocen esta realidad, crearán con esto lo que es su  temido “libre comercio”, claro que por las vías ilícitas, producto del contrabando, en donde solo obtendrán altos beneficios los que operen en la informalidad, a menos que esa nación tenga la capacidad de acordonar la frontera.

Con el respeto a las normas y el diálogo,  ganamos ambos: El hecho de que Haití esté dentro de los PMA no los exonera de cumplir las normas y procedimientos de la OMC, por ser al igual que nosotros un  país miembro. Entendemos que debemos  acudir a la mesa del diálogo, bajo el argumento del cumplimento de los compromisos multilaterales que nos obligan a buscarle una salida a un conflicto que por lo que se vislumbra no generará ganancias para ninguna de las partes.

Para dialogar se requiere la voluntad de ambas partes, y precisamente Haití no ha evidenciado interés aun, por lo que el país deberá buscar los medios de presión que tiene a su favor para motivar una reacción que dé como resultado un acuerdo ganar–ganar.