Legisladores: hasta cuándo soportaremos el asalto al erario

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Creo que nuestro país es el único en el mundo en donde los legisladores –elegidos para elaborar proyectos de ley– utilizan el erario o patrimonio nacional en provecho propio, al hacer uso abusivo de partidas de dinero que no han sido contempladas en el ejercicio de sus funciones. A este dispendio alegre e irresponsable de los dineros que en razón de impuestos pagan los contribuyentes, hay que ponerle un alto. Barrilitos y cofrecitos, dádivas que se auto otorgan los legisladores para “realizar funciones sociales”, cuya finalidad es realizar actos de politiquería barata con sus acólitos, para repartirse parte del botín que se asignan, como si fueran los amos de los bienes públicos y no los contribuyentes que cifran sus esperanzas en que sus impuestos serán utilizados en el desarrollo de la nación.

El haber dilapidado el Día de las Madres, 176.9 millones de pesos sumados a los 13,350,000.00 de las habichuelas con dulce en Semana Santa; en donde los agraciados solo han contribuido en haber convertido en flatulencias los dineros del arca nacional, convirtiéndose en un repudio generalizado de parte de todos los contribuyentes.

Es inconcebible que en cada ocasión especial, los legisladores se abrogan la facultad de creerse los “héroes de la pobreza” como definiera el diputado Jorge Frías, representante del PRD del Distrito Nacional, o como se explayara el vocero del PLD Rubén Maldonado para justificar esas donaciones: “Señores eso uno lo hace porque el pueblo es un pueblo hambriento que tenemos desgraciadamente”. Estas declaraciones de apoyo de legisladores de partidos opuestos, nos indican que existe un contubernio ente los representantes de los diferentes partidos políticos, a los cuales se deben agregar las enunciaciones también favorables del diputado Rogelio Genao, del PRSC. ¿Es lógico o anómalo este lesivo proceder?

La justificación para entregar electrodomésticos y enseres del hogar en el Día de las Madres, juguetes el Día de Reyes, Canastas y Funditas en Navidad, Habichuelas con Dulce en Semana Santa, es la función social que “ellos deben velar por el bienestar de sus electores”. Si esto saliera de sus elevados salarios que reciben por asistir a unas cuantas sesiones, nadie podría cuestionarlos. Pero no, sus emolumentos son propios y si regalan algo es sustrayéndolo de la cosa pública.

Es problema se suscita en nuestro país, porque no se investigan las denuncias de corrupción y prevaricación. La acción pública debió movilizarse por las graves y contundentes acusaciones aparecidas y justificadas en sus orígenes, en la edición del periódico Diario Libre, que bajo el titular “Suplidores de alimentos le vendieron electrodomésticos a Cámara de Diputados” aparecieron en su edición del 27 del mes que discurre, en donde sobresale el hecho de que ninguno de los supuestos suplidores tenían el domicilio que aparece en sus facturas comerciales.

Somos de opinión, que esta “medalaganaria” disposición de los impuestos pagados por ciudadanos que merecen ser informados de cómo se dispone de los mismos, es la razón de la inconformidad y protesta de quienes se consideran timados.

En un país en donde los hospitales han colapsado por la falta de medicinas, equipos y utensilios; el transporte público con parque obsoleto y falto de unidades de servicio; a los pensionados les retienen sus magras pensiones, no hay dinero para arreglo de calles en zonas marginadas ni tampoco hay alcantarillado sanitario y la falta de mantenimiento de las obras del Estado, se llega a la conclusión ¿Cómo es posible que se les permita a estos truculentos que repartan a su favor lo que no les pertenece. Por eso, los votantes, en las elecciones del 2016, debemos repudiar estos falsos representantes de la sociedad civil, si pretenden reelegirse.