Lenguaje y revelación

Federico  Henríquez Gratereaux

Los lingüistas contemporáneos, retrepados en el uso de “métodos científicos de investigación”, ejercen hoy el oficio de epistemólogos. Su centro de gravedad es “la posibilidad” del conocimiento. Ponen su atención en lo que el lenguaje puede ocultarnos; y olvidan –sin ninguna clase de explicaciones– todo cuanto es capaz de revelarnos… en cada acto de nuestra vida. Los usuarios del idioma son todos los hablantes, todos los lingüistas, todos los poetas. La lengua es el instrumento con que ellos se expresan diariamente. Los pintores saben que los colores cambian con la luz que baña los objetos y que a veces sus reflejos son engañosos; que a menudo la luz produce espejismos.

Ciertamente, en el desierto del Sahara los camelleros pueden ver cosas que no existen. Pero eso no debe inclinarnos a echar en olvido que la luz da oportunidad de ver objetos reales, que tocamos con las manos. Franklin Mieses Burgos escribió cinco sonetos en homenaje a Sor Juana Inés de la Cruz. Uno de ellos, titulado “Este tacto”, lleva un epígrafe de la poetisa mexicana: “Con falsos silogismos de colores/ es cauteloso engaño del sentido”. Mieses Burgos dice: “Nada perdura inédito al contacto/ de este absorto mirar inquisitivo/ de las pupilas íntimas del tacto”. Al mismo tiempo que “engaño del sentido”, también hay “pupilas íntimas”.

Los pintores confían en que los colores, la luz, los objetos, les permitirán expresarse y alcanzar su interna “verdad artística”, aquel matiz de la realidad que ven, tocan, sienten y aprehenden. Los “hablantes comerciantes” hacen negocios a través de la lengua; los “hablantes lingüistas” presentan memorias académicas en las lenguas de cada uno. A pesar de todo, se expresan, así sea solamente para consumo de “los colegas de profesión”. Los “hablantes escritores” y los “hablantes poetas”, se expresan con mucha mayor efectividad.

Lo hacen en la lengua que aprendieron, por encima de las “trampas de la sintaxis”, de los distintos tiempos verbales propios de cada idioma. ¿Cómo se las arreglan los poetas para expresarse adecuadamente en lenguas tan elusivas? Y lo que es más grave; ¿cómo logran influir sobre las lenguas, ensancharlas y enriquecerlas, sentimental e intelectualmente? ¿El tacto, el olfato, la visión, el sufrimiento, la pasión, potencian la inteligencia?