Leonel o Danilo

RAFAEL TORIBIO
A diferencia de otros países, en el nuestro, la reelección está referida siempre a la continuidad en la Presidencia de la República por quién la ejerce en ese momento, nunca a la del partido en el gobierno, a través de distintos candidatos, que se suceden en el tiempo desarrollando en diferentes etapas un programa de gobierno sustentado por el partido. Entre nosotros, reelección es el “continuismo” del Presidente de la República y de su equipo, no la “continuidad” del partido en el gobierno con otro candidato.

En esa concepción muy particular de la reelección el doctor Joaquín Balaguer sentó cátedra, siendo seguido por sus adversarios, hoy convertidos en discípulos. En sus numerosas reelecciones siguió el siguiente esquema: Nunca externó una declaración en contra de la reelección y a la pregunta de si buscaría la repostulación expresaba que era extemporáneo hablar de ese tema. Posponía la decisión sobre la búsqueda de la reelección hasta el último momento, mientras sus partidarios y allegados la alentaban sin ser desautorizados y justificaba no haber tomado aún la decisión porque las circunstancias en esos momentos lo que demandaban era atender los problemas del país.

La estrategia incluía que algunos de sus colaboradores expresaran que no era conveniente declararse en contra de la reelección porque si lo hacía el Presidente perdería el apoyo de sus colaboradores al saberse que no optaría por el continuismo. No se oponía a quienes declaraban aspirar a la candidatura presidencial, pero no apoya a ninguno y aprovechaba cualquier oportunidad para señalar, a veces de manera personal, la conveniencia del continuismo, como fue la referencia a no cambiar de montura mientras se cruzaba el río. Al final reconocía que se debía al país; que las alternativas a sucederle no eran mejores que él continuar ejerciendo el poder, por lo que se veía en la obligación de aceptar el sacrificio que representaba optar por un nuevo mandato. Y entonces, todo lo que estaba oculto se hacía evidente.

No es de extrañar que en la mutación experimentada por el PLD para llegar al poder y continuar ejerciéndolo, como otro ya lo hiciera, haya olvidado o tenido que tirar por la borda principios anteriormente defendidos y asumir la estrategia seguida por el ayer criticado y hoy fervorosamente seguido. La reelección presidencial es uno de ellos.

El tema de la reelección hace explosión a lo interno del PLD. De manera soterrada, y a veces promovida de manera explícita, ha estado presente. Le renuncia de Danilo Medina al cargo de Secretario de la Presidencia, entendida como un primer paso hacia la búsqueda de la nominación presidencial por su partido, ha provocado que el tema pasara a ocupar el primer punto de la agenda del partido. Aunque era una decisión esperada ha convulsionado a todo el partido en razón de que, por el momento, obliga a dirigentes, militantes y simpatizantes, a tomar “partido” entre dos líderes que, hasta el momento, habían trabajado unidos, de manera muy exitosa.

Hay que reconocer que pese a los inconvenientes internos que pueda provocar la decisión del licenciado Medina tenía todo el derecho a hacerlo, sobre todo si hubo un acuerdo, implícito o no, de que en las elecciones presidenciales del 2008 él sería el candidato del PLD, apoyado por el doctor Fernández. Debemos reconocer también, que ha debido ser una decisión muy difícil de tomar, por las consecuencias, tanto en lo personal como en lo político: inicia un distanciamiento, que puede profundizarse, entre dos personas cuya colaboración ha logrado victorias electorales y ejecutorias al frente del Estado importantes y que obliga ahora a optar por una de las opciones que puedan representar.

Esta decisión del licenciado Medina, conociendo su trayectoria de estratega, de seguro que fue profundamente reflexionada y evaluadas todas sus consecuencias, por lo que no puede interpretarse como producto de la improvisación. No obstante, sería sumamente interesante saber las razones por las cuales parece decidido a luchar por alcanzar la Presidencia de la República. Si es para continuar con la obra del doctor Leonel Fernández, es decir, una especie de “más de lo mismo”, es más conveniente para todos que el actual mandatario busque la reelección. Si, por el contrario, supone una importante diferenciación con las ejecutorias del actual Presidente, necesita entonces comunicarlo. Una diferencia cualitativa superadora sería la justificación del paso que ha dado.

La decisión tomada ha traído preocupación en el seno del PLD. Se presagian distanciamientos que pueden terminar en enfrentamientos porque se parte del supuesto que el doctor Leonel Fernández optará por la reelección. ¿Y si decide apoyar a su compañero que ha colaborado de manera estrecha a sus dos ascensos a la Presidencia de la República? Entonces no habrá ni enfrentamientos ni posible división y en el 2008 podría haber reelección del partido con otro candidato. Si esto sucede no se tendrá que escoger entre Leonel o Danilo. La pelota está en la cancha del Presidente de la República. Lo que él decida marcará el rumbo de los acontecimientos.