Leonel: pa’lante con la herencia balaguerista

Informe especial
El claro objetivo de prolongarse
Por Juan Bolívar Díaz
juanbolivardiaz@gmail.com
Para nada debería sorprender que el presidente Leonel Fernández se declarara el pasado domingo como “representante del balaguerismo histórico” ya que en su actual gestión gubernamental se ha dedicado a reproducir sus políticas con el claro objetivo de prolongarse en el poder.

 Ya en septiembre del año pasado el doctor Fernández pronunció un discurso santificando la obra del desaparecido caudillo reformista, olvidando por completo el severo enjuiciamiento del mismo que hizo en su libro de 1991 “Raíces de un Poder Usurpado”.

 Desde su retorno al poder en el 2004, el líder del Partido de la Liberación Dominicana se ha empeñado en sumarse la dirigencia y militancia del reformismo balaguerista repartiendo cargos y prebendas, y en presentarse como abanderado de los grupos tradicionales de poder más que del legado del profesor Juan Bosch.

Nada sorprendente.  La proclama del presidente Leonel Fernández como representante del balaguerismo histórico en el acto del domingo 3 de febrero en el que fue proclamado candidato de uno de los múltiples grupos reformistas que ha auspiciado no tuvo nada de sorprendente, puesto que ya en septiembre pasado había expresado su devoción por el autócrata caudillo heredero del trujillismo.

 En aquella ocasión, cuando encabezó un homenaje a Balaguer en el centenario de su nacimiento, el mandatario pronunció un discurso tan laudatorio que se consideró una beatificación del político que él mismo había acusado de encabezar un régimen de terror e imposición antidemocrática en su libro “Raíces de un Poder Usurpado”, publicado en 1991, tras el fraude electoral contra el profesor Juan Bosch.

En septiembre el doctor Fernández expresó su admiración por el líder reformista y exaltó el “sentido patriótico” con que gobernó la nación, llegando a compararlo con el rey Juan Carlos que desmontó la dictadura de Francisco Franco tan pronto fue investido como heredero en 1975. La comparación no procedía ya que el monarca no fue servil de la dictadura ni reprodujo sus métodos como lo hizo Balaguer tras la muerte de Trujillo.

La admiración de Balaguer por parte de Fernández puede provenir del 1996 cuando le endosó el respaldo de su partido para que pudiera convertirse en presidente, empeñado en impedir el acceso al poder al doctor José Francisco Peña Gómez, como ya había hecho con Bosch desde 1965.

En su libro de 1991 el entonces secretario de prensa del partido morado acusó al presidente Balaguer de haber protagonizado un régimen de terror que entre 1966 y 1970, “en base a una estrategia de represión selectiva había logrado eliminar o desaparecer a más de dos mil dominicanos”, represión que intensificó entre 1970 y 1974 “cuando el terror se estableció como norma de vida”. Calificó sus elecciones como farsas electorales.  

No cambia de caballo.  En el discurso de Septiembre el presidente Fernández invocó la frase con que Balaguer justificaba sus repostulaciones: “no se debe cambiar de caballo cuando se está vadeando el río”, lo que marcó el arranque público de su proyecto reeleccionista.

 Para el historiador Bernardo Vega, consultado el miércoles por HOY, la representación del balaguerismo histórico que se atribuye el actual mandatario no es sólo una expresión de su búsqueda de votantes reformistas, sino también del cambio en su actuación política. Para Vega “el PLD de hoy está mucho más cerca del reformismo y el perredeismo que de los ideales políticos y pragmáticos del PLD de Juan Bosch”.

 En la misma consulta, el politólogo Rafael Toribio consideró que la proclama es indicativa de que “la figura de Bosch ha sido desplazada por la de Joaquín Balaguer, o que están en el mismo nivel en el altar del peledeismo” y que con ella el presidente “se convierte en representante también del pensamiento conservador en el país”.

 Por su parte el doctor Guillermo Moreno, candidato presidencial de grupos alternativos, estima que “no es una confesión sincera, sino por el interés oportunista de atraerse los votos del difunto Balaguer”.

 No faltan quienes consideran que la estrategia de Leonel Fernández no se limita a la reelección que persigue, sino que trata de absorber la mayoría del reformismo como forma de perpetuarse en el poder, por lo cual habría aplazado para después de las elecciones de mayo su proyecto de reforma constitucional.

En la onda del balaguerismo. En ámbitos políticos se resalta que el presidente Fernández se ha colocado por completo en la onda del balaguerismo, no sólo atrayéndose a este sector, sino también asumiendo sus prácticas políticas. Llegó al grado de proclamar el domingo que en su próximo gobierno “ningún reformista quedará desamparado ni desprotegido”, cosa que no ha prometido a los militantes de su propio partido..

 En su discurso del último domingo de enero, al ser proclamado candidato del PLD, el presidente esbozó un programa  basado fundamentalmente en construcciones de obras, como en los mejores tiempos de Balaguer, y en tal cantidad  que requeriría diez o doce años para ejecutarlas.

 En su actual gestión ha asumido el clientelismo y la promoción del transfugismo a costa de los partidos opositores, incluso superando en algunos capítulos las prácticas balagueristas. Ninguno de los gobiernos de Balaguer tuvo tantos funcionarios atraídos de otros partidos, ni se establecieron tantos subsidios como ahora, no sólo los antiguos de la energía y el gas propano, sino también al gasoil, la leche, la harina de trigo, y a desempleados de zonas francas, además de anunciar la elevación en 100 mil de los beneficiarios del programa Solidaridad que otorga 500 pesos mensuales, y de incrementar el reparto de alimentos del Plan Social de la Presidencia.

 Como en las campañas reeleccionistas de Balaguer, el gobierno ha multiplicado la inversión en publicidad con tintes claramente electoralistas, ahora con mayor anticipación,  se acomoda el cumplimiento de mandatos constitucionales y legales con señalados retrocesos institucionales.

Se generaliza el convencimiento de que “e pa lante que va” el doctor Leonel Fernández con la herencia y representación del  balaguerismo histórico, relegando   cada vez más los principios ideológicos y programáticos en que se fundó el Partido de la Liberación Dominicana.   

La cifra

2004

 Para las elecciones  del 2004 el Consejo Presidencial Reformista, encabezado por el canciller Carlos Morales Troncoso, respaldó la candidatura del presidente Fernández. Para las legislativas y municipales del 2006 se alió al partido morado el nuevo Partido Popular Reformista

Una clara estrategia

 La proclama como heredero del “balaguerismo histórico” es una clara estrategia trazada por el presidente Fernández desde su retorno al poder en el 2004, tendente a nutrirse del Partido Reformista Social Cristiano y a buscar el apoyo de los grupos conservadores admiradores de la autocracia balaguerista.

 El gobierno comenzó con la designación de varios reformistas y balagueristas como secretaros de Estado y otros altos cargos, incluyendo al doctor Vincho Castillo, abogado del prolongado intento de Balaguer por burlar la elección del presidente Antonio Guzmán en 1978, que culminó con lo que Leonel Fernández llamó “la monstruosidad” de haberle arrebatado 4 senadurías para mantener el control del Senado y la justicia. No obstante hace dos años el actual mandatario se declaró “vinchista”.

 Los esfuerzos por atraerse a los reformistas se intensificaron desde que arrancó el proyecto reeleccionista el año pasado, con la designación de decenas de dirigentes en cargos gubernamentales de todas las categorías mientras otros son beneficiados con contratos y compras del Estado.

 Como consecuencia de esa promoción del transfuguismo el Partido Reformista Social Cristiano ha sido fraccionado en unos 6 grupos el último de los cuales quedó constituido esta semana por un centenar de cuadros políticos, incluyendo a un senador, cinco síndicos y tres ex diputados de la región nordeste que adoptaron el original nombre de Reformistas Sumados al Progreso (R+P).

 Para las elecciones del 2004 el Consejo Presidencial Reformista, encabezado por el canciller Carlos Morales Troncoso respaldó la candidatura del presidente Fernández.

Para las legislativas y municipales del 2006 se aliaron al partido morado el nuevo Partido Popular Reformista liderado por el entonces secretario de Agricultura Amílcar Romero y el director de la Corporación de Empresas Estatales Leoncio Almánzar, y el Comando Electoral Reformista de Alexandra Izquierdo, electa vicesíndica del Distrito Nacional.

 Otros fraccionamientos reformistas que apoyan la reelección del presidente Fernández Reyna son: Amigos de la República, de Leonardo Matos Berrido, presidente del Banco Nacional de la Vivienda; Movimiento de Balagueristas Auténticos, del director del instituto Postal, Modesto Guzmán, y el Movimiento Primera Vuelta, liderado por el secretario sin cartera Angel Lockward y el director del Instituto de Recursos Hidráulicos Héctor Rodríguez Pimentel, incorporados al gobierno el año pasado.