¿Les digo Algo?

“Era un ángel en la tierra”, dicen de Rafaela (Betty) Capellán Estévez las personas que la conocieron y trataron en Nueva York y Santo Domingo, donde discurrió su útil existencia, pródiga en amor, sonrisas, favores, apoyos, colaboración con personas en necesidad; educando y cultivando talentos y promoviendo el conocimiento para la convivencia y la paz.
Betty Capellán se ausentó de este mundo el viernes 15 de marzo tras desarrollar un cáncer de páncreas que puso fin a su vida en menos de seis meses, durante los cuales sus familiares, amigos, alumnos, colegas y vecinos fueron testigos de la entereza y valentía con que asumió la enfermedad catastrófica.
¿Quién fue Betty? Una intelectual dominico-norteamericana, pintora, productora de cine y televisión, graduada de la Universidad de Nueva York, hija del pelotero profesional Rafael Capellán (fallecido) y de Rafaela Estévez, matrimonio dominicano radicado en los Estados Unidos desde la década del 60.
Los padres de Betty, en especial su madre, concedieron mucha importancia a su educación inscribiéndola en un colegio católico a su llegada a los Estados Unidos, cuando la niña tenía apenas dos años de edad. En esa escuela obtuvo las habilidades y herramientas que la formarían como intelectual dedicada al arte, la literatura, la plástica, el cine y la televisión; ámbitos en los que incursionó con éxitos.
Su obra artística y literaria la plasmó con el seudónimo de Ella Pérez Gabriel, bajo el cual cuenta con obras que van desde géneros como la poesía, ensayos sobre arte afro, latinoamericano y caribeño, guiones, documentales, libros y guías de talleres de pintura para estudiantes, auspiciados por el Housing Education Art, donde laboró hasta su fallecimiento.
Recién graduada en producción de cine y televisión, Betty se trasladó a la República Dominicana interesada en conocer más profundamente el país de sus progenitores, que solo había visitado en contadas ocasiones durante las vacaciones. Sintió que aquí había mucho que hacer en la televisión. Solicitó trabajo en el canal 4, entonces RTVD, donde produjo documentales, los noticieros, fue encargada coordinadora de las transmisiones presidenciales y de los viajes al exterior del Presidente, que en ese momento era el doctor Salvador Jorge Blanco.
Uno de los servicios más importantes que rindió al país a su paso por RTVD, canal 4, fue el trabajo que realizó como contraparte de la Misión Japonesa, que diseñó y creó el Canal Educativo donado por el gobierno de ese país a la República Dominicana, posteriormente entregado a un canal privado.
Documentó y dibujó las pictografías de Las Cuevas del Pomier, como colaboración con un proyecto elaborado por el espeleólogo Domingo Abreu, con el objetivo recopilar el arte taino de esa importante reserva antropológica.
Fue en Nueva York donde desarrolló su carrera y su arte: entró a ABC como productora de la edición de noticias de la tarde, concomitantemente, a nivel privado, realizó el documental “Ilka Tanya Payán”, que era parte del proyecto de rescate de la cultura dominicana en la gran urbe; en ese periodo la comunidad dominicana logró la creación del parque que lleva el nombre de la singular artista.
Lo más inmenso del legado de Betty a sus familiares, amigos y colectivos fue su inmenso humanismo, su amor por las personas sin distinción de clase, color, posición económica o social. Su luminosa sonrisa tocaba el corazón y el alma de quienes la recibían.
Un ser humano tan lleno de virtudes y valores altruistas jamás se olvida, por ello, su presencia está inscrita en el corazón de cada persona que su magia alcanzó.
¡Descansa en paz amada Micrófono Nuevo! ¡Allá nos encontraremos!