¿Les digo algo?

La población, especialmente la peledeísta, ha seguido la evolución de la impugnación del doctor Leonel Fernández a las primarias del partido que dirige y se pregunta ¿qué hará?, dado que parece haber perdido el aprecio del resto de la dirigencia de esa organización.
Algunos analistas consideran que los alegatos del expresidente Fernández de que sus contrarios fraguaron un fraude electrónico para que perdiera las primarias, evidencia que el partido creado por Juan Bosch, se ha convertido en una entidad sin mística ni valores. En un proceso parecido al del Partido Reformista lo ayudó a ganar las elecciones en el 1996.
En este país los electores han vivido los fraudes electorales auspiciados por casi todos los gobiernos que han ocupado el solio presidencial, sin embargo, ésta vez el grito de fraude lo exhaló el mismo presidente del partido oficial, quien advertido de que se gestaba, trató de evitarlo, pero no pudo con el poderío de los que les adversan.
Su denuncia confirma la creencia de que la nación ha caído en las manos de bandas políticas a las que nada más interesa sacar provecho económico de donde puedan y como puedan.
La experiencia dominicana indica que la inmoralidad, el dinero con fines políticos, los intereses personales y de grupos impiden que los reclamos de fraudes prosperen y los responsables, protegidos por la impunidad pese a ser vistos cometiendo las faltas, continúan gravitando en la vida política nacional.
Estos acontecimientos obligan al pueblo a luchar por fortalecer la democracia, travesía en la que debe descartar a los políticos que se creen dueños de la nación con licencia de cometer abusos y desafueros amparados por la impunidad.
Las primarias del PLD evidenciaron que muchos de sus dirigentes carecen de escrúpulos y de principios; que las leyes no representan nada para obtener sus propósitos de continuar en el poder.
En la coyuntura, el presidente del PLD se ha conducido con habilidad política y temple personal. Sometió a prueba su liderazgo frente al presidente Medina. Se concentró en reunir pruebas de irregularidades cometidas en las primarias para fundamentar su denuncia y trazó una estrategia de defensa que involucra a expertos en elecciones electrónicas, matemáticos, contactos con sus seguidores y alocuciones por televisión.
La crisis de las primarias del partido fundado por el profesor Juan Bosch demuestra que los organismos electorales no deben estar compuestos por personas vinculadas a partidos políticos o pertenecientes a sectores corporativos porque esos nexos comprometen su independencia para actuar de manera libérrima en beneficio de la nación y el orden institucional.
La población debe exigir plena garantía de la idoneidad de los ciudadanos nombrados en la Junta Central Electoral, dejando la práctica malsana de escoger esas personas por contubernio de partidos o de grupos de interés.
El país tiene ciudadanos intachables, en los que priman la ética y la conciencia patriótica, que estarían dispuestos a asumir la dirección de ese órgano pensando y actuando sólo en ser útil a la sociedad y el avance democrático sin exigir riquezas a cambio de su bien actuar.