¿Les digo Algo?

La injerencia de los Estados Unidos en los asuntos internos de los países de América Latina y el Caribe debe mover a las poblaciones de ambas regiones a unificarse para evitar que ese imperio secuestre sus poderes públicos con el concurso de los grupos de derecha, con quienes históricamente se ha aliado para someterlos y mancillar sus soberanías.
Dice un refrán que cuando vea arder la barba de su vecino, ponga la suya en remojo. Se ha visto como el Gobierno estadounidente sigue inmiscuyéndose en los asuntos de los países de la región argumentando que procura disminuir la corrupción, combatir el narcotráfico o defender la democracia.
Para la ejecución de esta estrategia los estadounidenses emplearon varios años captando jóvenes sobresalientes del continente con becas para formarse en comunicación, economía, sociología, política, arte, derecho, etc., que, instruidos bajo un enfoque neoliberal, modificaron su manera de pensar y sentir sus países arruinados por la corrupción gubernamental y la descomposición social, convirtiéndose a visiones neoliberales descarnadas y negando cualquier forma de solidaridad y humanismo.
La compleja realidad social latinoamericana presenta numerosas situaciones y contextos difíciles de entender y de explicar. Los políticos tradicionales, en vez de aclarar el juicio, formarse una posición y asumir compromisos, tienden a confundir a las personas, haciéndolas renegar de sus valores o convirtiéndolas en indiferentes.
Actualmente Latinoamérica adolece de liderazgos preclaros como fueron los encarnados por los hombres y mujeres organizadores de las luchas libertarias, anticolonialistas e independentistas, la mayoría de los cuales se dedicaban a ellas impulsados por sus sentimientos patrios, de justicia, bien común y soberanía.
De ejemplos de hombres y mujeres como Enriquillo, Caonabo, Anacaona, Tupac Amarú, en la colonia; Artigas, Bolívar, Miranda, San Martín, José Martí, Mariana Grajales, madre de la patria de Cuba, Juan Pablo Duarte, María Concepción Bona, Gregorio Luperón en el surgimiento de los estados nacionales; Fernández Domínguez, Caamaño, El Che, Allende, Aniana Vargas y Fidel se nutre la resistencia al imperio y a la derecha indolente que protagonizan lospueblos de Venezuela, Bolivia, Brasil, Chile, Nicaragua, Haití, Ecuador, Colombia, Guatemala, Honduras, Puerto Rico, Argentina y México.
Los analistas de la región consideran que sobre los países de la zona se ciernen sombras; la misma línea de entorpecimiento de los procesos democráticos como el golpe de Estado infligido al Gobierno de Evo Morales en Bolivia, a Dhilma Rousef, el acoso a Venezuela y Cuba, entre otros evidencia una estrategia común.
Por tanto, los dominicanos (as) deben prepararse, analizando concienzudamente la situación del país, y los grupos liberales y revolucionarios fijar sus posiciones respecto a los temas nacionales a fin de que no sean arrastrados por corrientes externas que les lleven a enfrentamientos de las ideas y opiniones sobre los hechos que afectan la incipiente democracia.
La corrupción política, gubernamental y empresarial debe ser analizada en todas las aristas a fin de fijar la forma de combatirla y de promover la ventilación de los casos en los tribunales sin prestarse a las manipulaciones de los estadounidenses que, a través de su representante, han hablado de su interés en enfrentar la corrupción que históricamente han estimulado y protegido.
Derrotemos la corrupción y la impunidad sin la intromisión de ninguna potencia extranjera.