¿Les digo algo?

¿Les digo algo?

Nexcy D' León

La muerte se ha empecinado llevarse los defensores del pueblo dominicano que se han dedicado desde los distintos ámbitos en que realizaban sus vidas a incidir en el desarrollo político y sociocultural.

Tristemente han caído víctimas de la pandemia de la covid-19 tesoneros profesionales de vocación humanística como el periodista, cineasta y profesor Andrés Quezada, el ambientalista Radhamés Urbáez, fundador de una de las instituciones creadas para defender el medio ambiente que ha rendido un invaluable servicio en los esfuerzos por preservar los recursos naturales y el activista social Félix Tejada.

Amargamente debemos agregar en esta remembranza los fallecimientos de Pedro Acosta y Braulio Fernelis Tapia Medina, esposo de la periodista Juana Ramírez.

Pedro Acosta, psicólogo y maestro universitario, murió el jueves víctima en gran parte de la desorganización imperante en la asistencia médica en esta crisis, que también evidencia la falta de líderes a nivel político y en los demás órdenes de las actividades humanas.

Durante la pandemia se ha sentido la falta de información veraz y una deficiente administración sanitaria que ha sido incapaz de demostrar una conciencia preclara, inteligente y bien formada, capaz de aglutinar en una acción eficiente de políticas oficiales el enfrentamiento a la enfermedad.

Desde que se declaró la existencia del virus el año pasado, la mayoría de los médicos de ramas distintas a los especialistas y expertos en epidemiología, infectología, neumología y afines abandonaron sus consultas, han asumido nuevas modalidades o se han quedado en sus casas para no contraer la enfermedad, dejando a su suerte a legiones de enfermos y pacientes afectados por otras enfermedades.

¿Cómo es posible que ante una crisis que ha impactado drásticamente la vida de los ciudadanos, los psicólogos de los hospitales públicos no estén consultando y asistiendo a las personas que presentan condiciones emocionales anormales, de violencia familiar, discusiones y pleitos que generalmente terminan en desgracias?

Como un enemigo sigiloso, la parca blandió su guadaña contra el deportista y luchador revolucionario ingeniero Monchín Pinedo, quien con sus actividades altruistas propugnó desde su juventud para que el deporte fuese accesible a todos los jóvenes de la República Dominicana y para que esta fuera una nación donde imperara la justicia y se propiciara el desarrollo del pueblo y del país.

Esta patria notará la ausencia de Andrés, de Félix, de Radhamés, de Pedro, de Braulio y de Mochín, pero les agradecerá y reverenciará eternamente por haber consagrado sus vidas a conquistar una vida mejor y digna para los dominicanos.

Ellos ganaron el reconocimiento y valoración de muchos dominicanos. Su acompañamiento a las demandas de los sectores populares procurando que los recursos públicos fuesen bien administrados en beneficio de todos, que la justicia norme la convivencia, que el manejo honesto del dinero sea un procedimiento normal que garantice una inversión eficaz dirigida a solucionar problemas en beneficio colectivo.

Continuar y profundizar sus luchas hasta alcanzar la República Dominicana soñada por ellos es la mejor manera de vencer la muerte.

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