¿Les digo Algo?

¿Les digo Algo?

NEXCY D’LEÓN

El presidente Luis Abinader y el Partido Revolucionario Moderno deberían, en vez de pedir la intervención de Haití, promover una mediación política entre las autoridades, los representantes políticos y la sociedad civil de ese país, para concertar su recuperación económica y la instauración de la democracia en esa nación.

Interferir en los asuntos internos de un país, por desastrosa que sea su situación, no es una decisión simple que puedan asumir los vecinos más próximos ni tampoco los gobiernos, quizás por eso el clamor del presidente Abinader no concitó el apoyo de la comunidad internacional.

Haití ha vivido cruentas dictaduras que castraron todo intento de institucionalización con la colaboración eficiente de los poderes fácticos mundiales, principalmente de los Estados Unidos.

El pueblo haitiano, sin embargo, encarna un esfuerzo de lucha por la democracia y soberanía manifestándose, como el fin de semana pasado, en contra del caos y en pro de la democracia: miles de personas marcharon por sus calles contra la violencia y por la institucionalidad.

El pueblo haitiano es una nación inescrutable. Los pobres sufren las precariedades, pero piensan que los problemas se resolverán de manera providencial.

Los haitianos necesitan neutralizar a los sectores poderosos que se benefician del caos e impiden que Haití se constituya en un Estado organizado y de derechos.

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