¿Les digo Algo?

Marzo es dedicado a conmemorar acontecimientos estremecedores sufridos por las mujeres en la batalla por ser reconocidas personas capaces y sujetas de derecho, sin embargo, cada año la lista de sucesos que les lesiona su dignidad a nivel nacional e internacional es más voluminosa.
Incontables mujeres en el mundo, entre las que también se cuentan dominicanas, han muerto violentamente en el inicio de este siglo. Millones no tienen empleos, son analfabetas y madres solteras; las niñas se embarazan sin protección, son maltratadas, explotadas, huyen de la guerra o de la miseria arriesgándose en viajes ilegales por el Mediterráneo, el Pacífico y el Caribe.
La violencia intrafamiliar y la delincuencia las azotan en América Latina, Norteamérica, África, Asia, Europa y Oceanía.
Los prejuicios sociales impiden que las mujeres se incorporen a la producción y la ciencia para aportar sus capacidades en pro del desarrollo de las actuales sociedades en condiciones similares a las del hombre.
Las mujeres viven todavía casi en las mismas circunstancias de injusticia laboral y social que afectaban a las 146 trabajadoras textiles fallecidas en la fábrica Triangle Shertwaist de Nueva York hace más de cien años.
La muerte de esas precursoras evidenció el trato desigual dado a las mujeres en todos los aspectos de la vida: conyugal, en el trabajo, los derechos humanos y civiles.
El incendio en que murieron las costureras ocurrió el 25 de marzo de 1911, hizo antes de ayer, 106 años. A partir de esa fecha, las mujeres de todos los países se unieron para exigir a los gobiernos y organismos internacionales como las Naciones Unidas, reconocer a la mujer los mismos atributos humanos, sociales y políticos que al hombre.
Las costureras fallecieron porque los dueños de la fábrica la cerraron con ellas dentro mientras trabajaban y no pudieron salir del edificio cuando se incendió, historiadores de la época atribuyeron el hecho a represalias de los empleadores, quienes rechazaban exigencias de mejora de las condiciones laborales que habían hecho las obreras.
Las norteamericanas, europeas, latinoamericanas y orientales enarbolaron durante muchos años las banderas por el reconocimiento de los derechos de la mujer y la paridad con el hombre.
A Clara Zetkin se le reconoce haber sometido la propuesta de instituir el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, efectuada en Copenhague en agosto de 1910, basada en el Women’s Day con que las socialistas norteamericanas promovían el voto femenino desde el 1908.
Zetkin era de nacionalidad rusa, precursora del feminismo y luchadora infatigable en pro de la paz en el mundo y una de las grandes teóricas de la Unión Soviética.
Los avances de la mujer dominicana en los esfuerzos por insertarse a las actividades productivas, políticas, científicas y culturales en igualdad y paridad con el hombre, han sido posibles por su adhesión a las luchas mundiales llevadas a cabo por las mujeres en los espacios y organismos donde líderes de gobiernos se reúnen para debatir los problemas que afectan la humanidad.
Desde el nacimiento de la República, las dominicanas se sintieron capaces y comprometidas a luchar por la independencia como demostraron Juana Trinidad- Juana Saltitopa o la Coronela-, María Trinidad Sánchez, María Nicolasa Billini, María del Socorro del Rosario Sánchez, entre otras revolucionarias que participaron en las luchas independentistas. Salomé Ureña, Rosa Smester, Amelia Frca. Marchena Leyba, Mercedes Mota, Abigail Mejía, Altagracia del Orbe, Ana Ozuna, entre otras nacidas en la década del 30 y, más reciente, Magalys Pineda, Lourdes Contreras, Sergia Galván, María Díaz, Dora Eusebio, entre otras muchas valientes mujeres.