Ley de Tránsito

¿Cómo es posible que una persona con apenas un mes y pico de haber ocasionado un lamentable accidente donde murieron 18 personas esté conduciendo un vehículo de alto cilindraje y violando la ley?” La pregunta del general Frener Bello Arias, director de AMET, fue mas o menos la misma que se hicieron miles de ciudadanos cuando nos enteramos de que el chofer de la patana que el pasado jueves atravesó la ciclovía de la  Winston Churchill es el mismo que se determinó fue el responsable de un fatal accidente en la carretera Sánchez-Nagua, aunque lo cierto es que los que nos hicimos esa pregunta  no podemos alegar sorpresa porque ese patanista conserve todavía su  licencia para matar, o que haya encontrado una empresa que le de trabajo a pesar de sus antecedentes, pues vivimos los tiempos del to é to y el na é na. Aquí todos sabemos, por ejemplo, que la Ley de Tránsito no solo ha caído en desuso sino que ha sido suplantada por la Ley de la Selva, donde  el mas grande y feroz hace lo que le da la gana y el resto tenemos que apartarnos  de su camino para no sufrir las consecuencias. En medio de ese caos generalizado, por culpa del cual somos  el país de América Latina con el mayor índice de muertes por accidentes de tránsito, el director de Amet reclama que se apruebe con urgencia la nueva Ley de Tránsito que cursa en la Cámara  de Diputados,    convencido de que es la mejor manera de  sacar de las calles a tanto “homicida” que anda por ahí  provocando accidentes. Y tiene razón, pues hace falta una legislación más actual y  moderna  que sancione con mayor  severidad a los infractores, como  tienen todos los países donde han conseguido poner  orden al tránsito. Pero dada nuestra propensión  casi patológica a irrespetar la ley, de la que no escapan aquellos llamados a hacerla cumplir,  hará falta mucho mas para reducir la escalofriante mortandad que ha convertido nuestras calles, avenidas y carreteras en antesalas del cementerio.