Ley débil para un problema grave

Nadie ignora que un vehículo en marcha es capaz de causar daño, y menos en un país que ocupa el segundo lugar a escala mundial con el mayor número de muertes causadas por accidentes de tránsito. Y aunque para hacer bajar este récord se necesitan disuasivos de efectividad indiscutible, la autoridad de tránsito en este país está desarmada. Por su endeblez característica, por su risible régimen de consecuencias, la Ley 241-67 se ha convertido en un factor estimulante de las transgresiones y la temeridad causantes de tragedias.
Por esa razón, porque tenemos un problema grave y una ley frágil, los congresistas deben ponderar con tino la queja del director de AMET, general Frener Bello Arias, ante la fragilidad de la ley sobre tránsito, que con sobrada razón este oficial califica de obsoleta. La violación de la luz roja del semáforo, de los límites de velocidad o el sentido de las vías es un acto de temeridad que podría calificar como homicida, pues el autor sabe muy bien el daño que puede causar. Sin embargo, las sanciones en base a la Ley 241 son ridículas.
Necesitamos una ley de tránsito fuerte, con un régimen de consecuencias que tome en consideración la gravedad de las violaciones y que imponga castigos severos. Necesitamos una ley que permita imponer disciplina y respeto por la vida en la conducción de vehículos de motor.

Virtudes de la tanda extendida

La tanda extendida de la enseñanza ha demostrado ser una fórmula virtuosa que ha atenuado considerablemente el déficit de tiempo de aprendizaje, la repitencia y la deserción escolar, entre otros males de nuestro sistema educativo. Eso, al margen del beneficio colateral de sacar de las calles y del ocio improductivo a veintenas de miles de muchachos y muchachas. Alcanzar la universalización de la tanda extendida es una de las mejores iniciativas en el sistema educativo, y una meta que debemos lograr cuanto antes.
Este régimen de escolaridad supone un aprovechamiento significativo de la inversión del 4% del PIB que hace el Estado con la finalidad de mejorar la enseñanza. Faltaría un mayor esfuerzo por lograr que la calidad docente mejore lo suficiente para sacar la enseñanza del atraso. Vayamos por más.