Leyendas urbanas sobre comer y nadar

COMER Y NADAR

Uno de los mitos mejor vendidos de la historia asegura que no se puede entrar al agua o nadar hasta después de dos horas de comer, una ley que no encuentra ningún asidero en la ciencia pero que nadie discute y es alimentada por “leyendas urbanas” que pasan de generación en generación.

Es cierto que no deberíamos realizar actividades que requieran mucho esfuerzo justo después de comer. Pero tampoco la recomendación llega al extremo de inutilizarnos.

El “corte de digestión”, como suele llamarse al supuesto episodio donde la digestión se detiene bruscamente provocando calambres y asfixia, no existe como tal. Es lo que afirma la doctora Dania Muñoz, médico familiar del Hospital General Plaza de la Salud, y aclara que esos síntomas están más relacionados al Síndrome de Hidrocución, un evento que puede ocurrir aunque no haya puesto un dedo en el agua.

La especialista lo explica de la siguiente manera: “El síndrome de hidrocución se presenta por sumergirse en agua fría de manera brusca, lo que trae como consecuencia la activación de un sinnúmero de reflejos involuntarios en el organismo. Al activarse el reflejo de inmersión, que es un reflejo cardiovascular, la frecuencia cardíaca se reduce rápidamente (bradicardia repentina) lo que puede justificar los mareos por disminución del aporte de sangre al cerebro. Esto a su vez puede conllevar al estrechamiento de los vasos sanguíneos de la piel para lograr aumentar el flujo sanguíneo cerebral, justificando de esta manera los calambres. La hidrocución ocurre en cualquier individuo, haya comido o no, por lo que no debemos asociar estos signos y síntomas a la comida antes de ir al agua”.

Por lo general, el síndrome de hidrocución afecta levemente a los adultos, aunque si éstos están aquejados de alguna enfermedad previamente, puede ser peligroso y causarle la muerte. En los niños, puede causar muerte súbita por inmersión extrema.

Estar alerta es lo más importante. En conclusión, es importante estar alerta y salir del agua o pedir ayuda para hacerlo si experimenta síntomas como mareos, calambres o desvanecimientos que puedan ponerle en verdadero peligro.

Qué hacer

La doctora Muñoz nos da algunas recomendaciones que debemos tomar en cuenta al comer y después nadar

1. No introducirse al agua de manera abrupta.

2. Si vas a nadar asegúrate de elegir alimentos suaves como frutas,                  legumbres, ya que favorecen su fácil digestión.

3. Es preferible tomar porciones pequeñas de alimento.

4. Hacer calentamiento antes de ir al agua.

5. Utilizar diferentes técnicas de nado

6. Es recomendable luego de comer principalmente alimentos ricos en grasas, proteínas y carbohidratos, postres, esperar un tiempo prudente antes de ir al agua o de realizar cualquier ejercicio, ya que la digestión disminuye el aporte de oxígeno al cerebro y con ello el estado de alerta, además de los síntomas gastrointestinales que puede ocurrir.