Libertad responsable

En febrero del año 2004 el torso desnudo de Janet Jackson se vislumbró fugazmente durante una confrontación deportiva que era televisada. Quinientos cuarenta mil cartas fueron enviadas a la Comisión Federal de Comunicaciones (CFC), en Washington. Indignados televidentes reclamaron castigos y rectificaciones de políticas regulatorias de los sistemas electrónicos de comunicación social. La CFC impuso una multa de medio millón de dólares a la Columbia Broadcasting Sistem (CBS), responsable por la transmisión.

La cadena de radio y televisión recurrió a los tribunales. A lo largo del proceso se ha cuestionado la intencionalidad de la artista al mostrar su busto desnudo, o de los camarógrafos al enfocar el pecho de la cantante. El Tribunal Supremo de Filadelfia descargó a la CBS. Al parecer, sin embargo, la Comisión apeló. El caso se encuentra por consiguiente, a las puertas de la Corte Suprema en Washington. La CFC reclama el pago de su multa.

Este diario publica la sucinta información en la edición del domingo. Aunque lo publicado revela que el hecho desató apasionado escarceo, ignorábamos lo ocurrido durante la transmisión tanto como su secuela. Es, al enterarnos ahora de que el caso se halla a las puertas de la Corte Suprema, que nos hemos hecho una pregunta que compartiré con los lectores. ¿Retorna Estados Unidos de Norteamérica a un ejercicio responsable de la libertad de prensa? ¿Supuso la reacción de la CFC el paso inicial en este camino?

La primera de ambas preguntas entraña la imputación a un ejercicio de libertinaje más que de libertad. De hecho, de proponer esta afirmación, debíamos darle sustento. ¿Y cuál mejor sustento que el observar proyecciones de películas cinematográficas producidas por gente defectuosa con deseos de promover sus perversidades? Esas producciones cinematográficas se proyectan por igual en salas de cine que por televisión. ¿Acaso no concurre sobre esas películas plagadas de descocada liviandad moral el llamado a la decencia que despertó el busto descubierto de la Jackson?

Sin duda. Por eso pienso que puede advenir un cambio. Otro más, surgido éste del espectáculo artístico que complementaba un juego transmitido por televisión. Tal vez ha llegado la hora de que los medios electrónicos de comunicación social se hagan la gran pregunta. ¿Son libertinos los medios electrónicos de comunicación social, o son ejemplo de un ejercicio responsable de la libertad?