Libros recomendables

Federico  Henríquez Gratereaux

Bill Clinton, recién casado con Hillary Rodham, pasó su luna de miel en Haití. Ambos venían del mundo “supercivilizado” de la Universidad de Yale. Clinton había estudiado las leyes promulgadas en EUA para “combatir” la discriminación racial. Estar en el lugar donde ocurrió la sublevación de esclavos que dio lugar al nacimiento de la segunda República americana, debió ser para él una experiencia doblemente grata: una suerte de “postgrado” con trabajo de campo, mezclado con vacaciones en hoteles de primera clase. Ahí se combinan, maravillosamente, la energía natural de la música haitiana y los buenos modales de los gerentes franceses.

Clinton fue dos veces Presidente de los Estados Unidos; y un buen presidente; dejó un superávit de más de 500,000 millones. Él intentó controlar el déficit fiscal que amenaza la estabilidad de la moneda de los norteamericanos y su predominio político en el mundo. Por encargo del Presidente Obama, Clinton tiene ahora misiones en Haití. Quiere decir que Bill Clinton trabaja en Haití… pero duerme en Punta Cana. Si ambos países se anarquizaran al mismo tiempo, no podría cumplir con éxito ese trabajo para su país, pues no tendría oportunidad de descansar tranquilo y jugar “golf”, como lo hace actualmente.

James Leyburn, un sociólogo norteamericano de la época del “New Deal”, escribió un libro titulado “The Haitian People”. Esta obra fue traducida al español por Sociedad Dominicana de Bibliófilos hace muchos años. Leyburn fue embajador norteamericano en Haití durante el gobierno de Franklin Delano Roosevelt. Explica las particularidades de la sociedad haitiana y aclara numerosos pasos de su convulsa historia política. También examina el origen de la lengua “creole”. Desde luego, costumbres y creencias religiosas no escapan a la mirada ambivalente de este diplomático y sociólogo.

Ojalá que los miembros del cuerpo diplomático acreditado en la RD- y algunos funcionarios de organismos internacionales-, puedan leer este libro. Saldrían enriquecidos por una visión política, histórica y antropológica. A los dominicanos interesados en la “convivencia armoniosa de las dos naciones vecinas” convendría recomendarles otras lecturas. Por ejemplo, las tesis de Jean-Bertrand Aristide acerca de los mulatos de su propio país. La guerra de independencia de Haití fue una guerra social; y también un conflicto racial, todavía continuamente recordado. (9/1/2015)