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El valor de un ensayo sobre García Godoy

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Ya está a la venta en las principales librerías del país la obra  ¨El Eslabón Perdido Gobierno Provisional 1965-1966 ¨  de Hamlet Hermann, laureado escritor y articulista del periódico HOY. Se trata de un valioso ensayo de investigación centrado en los actos del Gobierno Provisional de Héctor García Godoy, el de transición entre la renuncia del coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó a su investidura formal de Presidente Constitucional de la República, el 3 de septiembre de 1965, y la elección como Presidente de la República de Joaquín Balaguer, el 1 de junio de 1966.

El autor reconstruye en nuevo libro algunos de los episodios cruciales de la Guerra de Abril de 1965. Se trata de una labor de investigación histórica realizada con la mayor escrupulosidad posible, basada en una abundancia extraordinaria de archivos, reseñas de periódicos y unas que otras biografías. El escritor, ingeniero de profesión, no matiza ni inventa nada. Todas las fuentes por él consultadas se indican exactamente en las correspondientes notas.

El Gobierno Provisional de Héctor García Godoy tuvo a su cargo la difícil tarea de organizar y celebrar unas elecciones estando el país ocupado por fuerzas militares de los Estados Unidos, Brasil, Honduras y Nicaragua, acorde con el Acta Institucional suscrito entre el Gobierno Constitucional que presidiera el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, el Gobierno Provisional de Héctor García Godoy y  la Organización de Estados Americanos (OEA), a través de su Comisión Ad-Hoc de la Décima Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores.

Durante los últimos años, una serie importantes de obras históricas han estudiado las características principales de la Guerra de Abril de 1965, por lo que sería vana la esperanza de añadir algo nuevo a lo que se sabe sobre el tema. Sin embargo, dentro de los conocimientos generales e incluso detallados que sobre dicha Guerra se poseen,  aún queda inédito el aspecto subjetivo, la experiencia vivida de muchas de las personas que participaron en ese conflicto.

Trataremos de enmendar ciertos detalles de la Batalla del Puente Duarte que aparecen en el libro de Hamlet Hermann objeto de estos comentarios.

Refiriéndose a la Batalla del Puente, en la página 7 de su Eslabón Perdido, Hamlet Hermann afirma: ¨ Y por primera vez en el siglo veinte dominicano las Fuerzas Armadas formadas en el trujillismo tiránico y respaldadas por el poder estadounidense fueron derrotadas por un pueblo desarmado y sin entrenamiento militar ¨.  La derrota de las tropas de San Isidro en la Batalla del Puente Duarte no ocurrió como lo narra Hamlet Hermann en su libro objeto de estos comentarios. A  dos días de haberse iniciado la Guerra de Abril eran pocos los civiles que disponían de armamentos como para participar en un combate entre dos cuerpos de ejército.

Claro está que muchos civiles ayudaron a la causa de los militares constitucionalistas  obstaculizando el desplazamiento de los golpistas y manifestándoles su apoyo. Las tropas de San Isidro  no se enfrentaron a un pueblo desarmado, ni a los muchachos del 14 de junio. Se midieron con una compañía de artillería del Ejército Nacional comandada por oficiales formados en academias militares extranjeras: Peña Perelló, Salcedo Sánchez, Cintrón Celado, Rojas Irizarry, Michel Peguero y otros cuyos nombres he olvidado.

La Batalla del Puente Duarte se inició después del medio día del lunes 26 de abril y concluyó la mañana del martes 27 de  abril, cuando las tropas de San Isidro se retiraron en desbandada después de perder varios blindados. Desde sus inicios, los estrategas del Departamento de Defensa de los Estados Unidos pudieron advertir la derrota de las tropas de San Isidro, lo que le permitió actuar en consecuencia.

A pesar de no estar al mando del grueso de las tropas del Ejército Nacional que se enfrentaron y derrotaron  a las de San Isidro en la Batalla del Puente Duarte, fue muy destacada la intervención del coronel Caamaño y del capitán de navío Montes Arache en la Batalla del Puente Duarte la mañana del 27 de abril, el primero al mando de militares y de los contados civiles que tenían o pudieron agenciarse armas, el segundo al mando del temible cuerpo de hombres ranas de la Marina de Guerra. 

El autor de este artículo recuerda cómo el lunes 26 de abril, en la mañana, aviones de caza P-51 y Vampiros de la Fuerza Aérea Dominicana bombardeaban el Palacio Nacional y los Campamentos 27 de febrero y 16 de agosto en manos de militares constitucionalistas. Y como a partir del medio día, los aviones de San Isidro iniciaron un ataque contra la compañía de artillería del Ejército apostada en la margen occidental de la ría Ozama. Recuerda que en los alrededores del Puente Duarte no había más que histeria y una espantosa carnicería; que la gente corría despavorida; y cómo los ladridos de los perros callejeros se mezclaban con los gritos de los soldados artilleros y con las voces de mando de los oficiales.

Poco antes de las cuatro de la tarde de ese día, el presidente provisional Rafael Molina Ureña y los dirigentes perredeístas José Francisco Peña Gómez y Martínez Francisco, acompañados de los coronel Francisco Alberto Caamaño, Miguel Hernando Ramírez y otros encaminaron sus pasos hacia la sede de la Embajada norteamericana acreditada en Santo Domingo con el propósito de solicitarle al embajador estadounidense William Tappley Bennet que mediara entre los dos bandos en pugna para logar un cese al fuego como paso previo a ulteriores negociaciones de paz. El embajador se negó. Luego de ese incidente,  el coronel Caamaño estuvo reflexionando todo el resto del día 26 de abril. Su incorporación a la lucha ocurrió muy temprano en la mañana del 27 de abril de 1965. 

Al caer la tarde del día 26 de abril, varios tanques de San Isidro habían cruzado el Puente Duarte y establecido una cabeza de puente en la margen occidental de la ría Ozama, dispuestos a asaltar las posiciones constitucionalistas. Al otro día, 27 de abril, previo al avance de sus tropas, aviones de caza P51 y Vampiro de San Isidro trataron de aniquilar la compañía de artillería del Ejército. Pero, la resistencia de esos bravos soldados y el apoyo de las tropas incorporadas al mando de Caamaño y Montes Arache  lo impidieron. Las tropas de Wessin, después de sufrir cuantiosas bajas  se vieron forzadas a retirarse.

En su enjundioso ensayo objeto de estos comentarios, Hamlet Hermann narra la manera en el general Elías Wessin y Wessin fue extrañado de su país por sus antiguos socios, los interventores yanquis. Al respecto, consultamos con tres generales en retiro del Ejército Nacional que combatieron en el bando de San Isidro, antiguos compañeros de promoción de quien esto escribe. Dos de ellos, me comunicaron que la salida del general Wessin del país ocurrió tal y como lo narra el ingeniero y escritor en su obra.

Un tercero me manifestó que al general golpista no se le permitió ir a su casa. Que desde su puesto de mando fue trasladado a un avión con destino a Miami. Todos coinciden en que fueron las tropas interventoras las que hicieron posible la salida de Wessin del país. En otra entrega, analizaremos los juicios y pareceres de Hamlet Hermann en relación al comportamiento del gobierno provisional de Héctor García Godoy; a sus enfrentamientos con los militares golpistas; a su reacción ante los hechos del Hotel Matún, y a la forma en como su gobierno provisional organizó, bajo la supervisión de la OEA, las elecciones de julio de 1966 y  otros asuntos.