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Recordando a Fray Vicente Rubio

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Acompañada de una generosa comunicación, suscrita por mi dilecto amigo, el empresario, historiador y antropólogo, don Manuel García Arévalo, presidente de la Fundación de este nombre, recibí la obra titulada: “Indigenismo de Ayer y de Hoy”, edición  póstuma de Fray Vicente Rubio.

Se trata, según se hace constar en la aludida carta, de una selección realizada por la socióloga, doña Francis Pou de García Arévalo;  la consagrada historiadora y periodista, doña María Ugarte, y el acucioso investigador y discípulo consecuente de Fray Vicente, el Lic. Raymundo González.

El reconocido orador y teólogo jesuita, monseñor Francisco José Arnaiz, escribe el prólogo de la compilación, en el que, con su proverbial elocuencia, realiza un recuento del Pensamiento y Vida de Fray Vicente Rubio.  También relata el inicio de “una fuerte amistad sin pestañeos hasta su muerte”.

 Se trata de una hermosa radiografía acerca de la personalidad del erudito pensador dominico,  de la misma estirpe de Fray Pedro Córdoba, Fray Antonio de Montesinos, y por qué no también de la del infatigable Fray Bartolomé de Las Casas. A éste, Fray Vicente le dedicó fructíferas investigaciones, hasta lograr reunir un impresionante Corpus de cartas del autor de la Apologética Historia de Sumaria, cartas que aún esperan por su publicación.

Para monseñor Francisco José Arnaiz, Fray Vicente Rubio era “hombre de muchos saberes, transparente y brillante en el exponer y muy accesible enseñó diferentes materias, siempre con la aceptación plena de sus alumnos, en la Normal de Varones “Juan Pablo Duarte”, en el Pontificio Seminario Mayor de Santo Tomás, en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra, en la Universidad Católica de Santo Domingo, y en el Centro de Estudios Humanísticos del Idioma Español, en el que fue Director de Investigaciones Históricas”.

El Obispo Auxiliar de Santo Domingo concluye afirmando que el ilustre dominico, que nueva vez recordamos a través de las ilustrativas páginas de “Indigenismo de Ayer y de Hoy”, era “escrupuloso en el manejo del material, como buen historiador, le costaba pasar al papel lo que tenía en la cabeza”.

Por su parte, el Lic. Manuel García Arévalo en su bien documentada  introducción, al enjuiciar el valor intrínseco del contenido de la obra que nos ocupa, expresa:  “El Padre Rubio evidencia en sus artículos –reunidos en la obra citada-  extraordinarias dotes de diestro investigador y riguroso documentalista, con un manejo admirable de la paleografía de la época, que le permitió transcribir o extractar  directamente de los antiguos legajos que se conservan en  archivos como el Archivo General de Simancas, o bien del Archivo General de Indias, en Sevilla, las informaciones pertinentes para avalar sus argumentos, particularmente agudos y profundos, que expone en forma concisa y clara, además de amena, con un notable dominio del idioma castellano.

El autor sabe intercalar, oportunamente, fragmentos extraídos de los textos originales, lo que le da verosimilitud y hondura a sus trabajos, convirtiéndolos  en vivos relatos que nos transportan al momento en que se desarrolla la acción, e implementándole con ello, al andamiaje de sus exposiciones históricas, un característico sabor de época”.

Por el valor histórico y antropológico de la obra de Fray Vicente Rubio,  no es de extrañar que la Fundación García Arévalo, dueña de una sólida tradición indigenista, haya decidido publicarla, reafirmando así su prestigioso  sello editorial, del que han salido obras que enriquecen la bibliografía histórica dominicana, por su novedoso contenido y el prestigio profesional de sus autores.

La obra de Fray Vicente, con un total de 350 páginas, se divide en cinco capítulos que se inician, como es lógico suponer, con un estudio acerca de “Los dominicos y la defensa de los derechos del indio. Es obvio que en su análisis histórico recuerde el Sermón de Fray Antonio de Montesinos, “El Primer clamor de justicia en América”, al decir del historiador norteamericano Lewis Hanke;  a Fray Pedro de Córdoba y a Fray Bartolomé de Las Casas, el Quijote del Océano, como lo llama nuestro humanista, Pedro Henríquez Ureña. Llama la atención, igualmente, el capítulo  en el que el Padre Rubio al analizar “la justicia indigenista ante los agravios y desafueros de la conquista”. Por la lucidez de las ideas vertidas en él que parecen inspiradas en el mismo Fray Bartolomé de Las Casas. 

En este capítulo relata, además, en forma destacada, “el primer proceso por malos tratos a indios de La Española”, y lo cierra con la defensa que hiciera Las Casas, ya instalado en la Corte, a favor del indio chichimeca por su calidad de “tatoán” o cacique de Nochistlán (Jalisco), el cual era tratado con don Francisco Tenamazthe, pero sobre todo “porque había sido el héroe de la llamada “Guerra de Mixtón”, razón por la cual fue llevado a España en calidad de prisionero.  En este capítulo Fray Vicente Rubio tampoco excluye de su inventario el calvario de los aborígenes de La Florida.

En el capítulo IV destaca la actitud de Sebastián Ramírez Fuenleal frente a los indios de La Española, actitud que mantuvo aún después de ser trasladado a la Nueva España.  Fray Vicente le dedica   el capítulo completo como merecido tributo a un funcionario colonial que honró no solo a España por su talento, sino que le dedicó también especial atención a la justa causa de los aborígenes. La edición de “Indigenismo de Ayer y de Hoy” fortalece nuestra administración por su autor, un sacerdote que desde el púlpito, nos cautivó con su elocuencia como orador sagrado,  donde puso siempre de manifiesto su honda calidad humana y su dilatada cultura humanística.

La Fundación Manuel García Arévalo se crece en su espiral de éxitos con la publicación de esta obra que nos hace recordar, con devoción repetida, al amigo y al maestro, quien dejó muestras inequívocas de su dominio de las condiciones requeridas en todo verdadero historiógrafo.

La obra “Indigenismo de Ayer y de Hoy” enseña y deleita, por la pulcritud del estilo de su autor.  Por su apreciable contenido que la inscriben, con derecho propio, en la bibliografía indigenista donde será de consulta obligada.