Licencia para matar

Licencia para matar

Claudio Acosta

La familia del comerciante Daniel Antonio Rodríguez, asesinado a balazos en un supuesto enfrentamiento con agentes policiales que en horas de la madrugada irrumpieron en su casa dizque a realizar un allanamiento, continúa reclamando que se esclarezca el crimen y que se haga justicia. Minerva Rubio, su cuñada, visitó ayer la redacción de HOY en Santiago para insistir en que este no era un delincuente para que lo trataran de esa manera; pero sobre todo para negar que fuera un exraso de la Policía Nacional expulsado de la institución por mala conducta, como filtró una “fuente” a medios de comunicación, una vieja práctica, infame y perversa, con la que se quiso justificar su muerte y de paso destruir, sin que pueda defenderse, su honra y el buen nombre que se labró trabajando como un burro desde muchacho, como relata su cuñada.

“El primero trabajó vendiendo bizcochos, desde jovencito lo hacía; también trabajó en una compañía de seguridad y después con una persona que lo acompañaba en un camión vendiendo productos químicos; ahí aprendió a elaborar esos productos e instaló su empresa, que tiene su nombre y su RNC”.

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Mientras tanto los intercambios de disparos continúan su agitado curso, a tal punto que en lo que va del mes de diciembre ha muerto casi un presunto delincuente por día según datos suministrados por el doctor Manuel María Mercedes, presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). ¿Quién investiga esas muertes para determinar que realmente fueron intercambios de disparos y no ejecuciones extrajudiciales?

Absolutamente nadie, pues el Ministerio Público se ha desentendido de esa responsabilidad, como hizo también en el caso del comerciante asesinado en Santiago. Pero eso, en los hechos, le otorga a la Policía y sus agentes licencia para matar a quien quieran y donde quieran, ya que solo basta con endosarle el sambenito de “reconocido delincuente” para librarse de las consecuencias.