Liderato de Manolo Mao, La 40, la Tribuna, Las Manaclas

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Debemos reiterarle a la juventud que a partir del primer día de junio de 1961, horas después del ajusticiamiento del tirano Trujillo, se destapó la turbulencia política durante casi dos años, hasta el 27 de febrero de 1963, día de la juramentación del profesor Juan Bosch como presidente constitucional de la República.
La violencia cívico-militar reapareció el 25 de septiembre, cuando cercenaron la Constitución con el derrocamiento del Gobierno boschista.
Desde el 30 de julio de 1961, por resolución de una concurrida asamblea movimiento clandestino apareció públicamente como Agrupación Política “14 de Junio” (1J4), bajo la dirección de Manolo Tavárez, electo presidente del partido.
En breve tiempo se hizo presente en todas las provincias y en la mayoría de los municipios, con ocho programas radiales, un periódico (“El 1J4”) impreso de circulación nacional y líderes jóvenes regionales-provinciales.
En la plaza pública brotó el carisma de Manolo Tavárez con un discurso político orientado a enfrentar la tutela norteamericana y el poder oligárquico con el programa de cambios sociales, culturales y políticos que trajo la Raza Inmortal por Constanza, Maimón y Estero Hondo. Ese programa fue asumido por el movimiento clandestino en la asamblea de Mao.
Transcurridos 54 años, ningún otro proyecto masivo partidista ha superado al MR “14 de Junio” en fibras éticas con un líder antiimperialista (Manolo Tavárez), de trayectoria coherente, hijo de una clandestinad que data de 1949 y forjada frente en alto resistiendo los estertores del trujillato.
¿Dónde se incubó y dónde se “templó el acero” del liderato de Manolo?
De infancia antitrujillista, Fernando Cueto es una histórica personalidad del MR “1J4” quien testimonia la incubación del liderazgo de Manolo Tavárez, desde que fue electo presidente del Movimiento Revolucionario 14 de Junio clandestino en la histórica reunión el 10 de enero de 1960 en Mao, Valverde, con representaciones de las principales células involucradas en la conspiración por socavar y derrocar la tiranía trujillista.
Evocando a su vecino Juanchi Moliné, Fernando Cueto relata la integración de los puertoplateños a la actividad clandestina y el envío de Germán Silverio como delegado a la reunión en Mao.
Agrega que el proyecto fue develado unos días después por un infiltrado, y que al finalizar enero ya La 40 estaba abarrotada de presos políticos.
Cueto destaca que Manolo fue electo en Mao presidente del Comité Central del Movimiento.
Puntualiza que la reciedumbre de Manolo como líder del 1J4 salió a flote en la cárcel de “La 40”, y en La Victoria, mazmorras donde torturaban cruelmente los presos políticos, con expresiones de golpizas y el brutal suplicio a víctimas sentadas en la silla eléctrica, expirando algunos, como el doctor Manuel Tejada Florentino.
Con precisas descripciones, Fernando Cueto relata que Manolo resistió con estoicismo y serenidad, actitud que repercutió acentuando el respeto que irradiaba en los demás.
Otros presos políticos, como el Arq. Hugo Quezada, evocan los frecuentes “rebencazos” a Manolo como para hacerlo “pagar las culpas” del complot develado. Contrariamente, Manolo alentaba a sus compañeros de prisión política para que mantuvieran en alto la vergüenza sin doblegarse ante los vejámenes. Similares testimonios reveló al autor el fallecido Belarminio Cabreja, de estrecha relación clandestina en Monte Cristi, Manzanillo y de cárcel con Manolo.
Leo Nanita Cuello fue uno de los amigos de Manolo más autorizados a describir su temple revolucionario, su perseverancia y su vocación de sacrificio por el futuro del pueblo dominicano.
Forjaron amistad en los años 1948-49 en tiempos del movimiento de la Juventud Democrática, organización que desafió el paréntesis de “tolerancia” con el que Trujillo intentó lavar la imagen férrea de su régimen.
Cuando Manolo salió de la cárcel en 1961 fue acogido en la casa de su primo Víctor Hidalgo Justo, calle Padre Billini esquina Sánchez. Luego se mudó al edificio Gautier, en la Rosa Duarte, entre César Nicolás Penson y Caonabo, 3er. piso. Puerta con puerta se mudó Leo Nanita. Por supuesto, estos hogares no incluyen múltiples escondites, como los facilitados por el inmortal Puchito García Saleta.

Un mal día Manolo me llevó “camuflado” en su carro y le pidió a Leo Nanita que me escondiera, porque el enemigo me andaba buscando, y no con buenas intenciones. De inmediato me escondieron en el propio apartamento de Los Nanita. (Este operativo nunca fue olvidado por Leo. Me la recordó una tarde dominical, pocos meses antes de fallecer).

Leo Nanita recordó en un testimonio impreso (carta a Juan José Cruz Segura), la aurora del acontecer amoroso entre Manolo y Minerva durante el cumpleaños de una amiga en Jarabacoa.
Otro aspecto interesante de la personalidad tolerante de Manolo fue su actitud ante quienes no compartían la línea política mayoritaria. Respecto a dos apreciados compañeros, un buen día Manolo me preguntó al tope de la escalera interior de la sede Central: ¿qué te parecen Fulano y Sutano? Le respondí algo así: “me parecen muy bien”.
Dos amigos a toda prueba de Manolo lo fueron Marcelo Bermúdez y el finado Pichi Mella.
Cuando en la cárcel se abrigaban dudas sobre si alguien podía ser un “infiltrado” del enemigo, Manolo nunca reaccionó intolerante. Todo lo contrario, sugería darle un trato justo.
Tal fue el caso de un apellido Grullón, que al llegar a la cárcel despertó suspicacia.
En el plano político del escenario interno del “14 de Junio”, Manolo debió actuar con sumo tacto ante núcleos de un sector con vínculos y/o tendencia hacia Unión Cívica Nacional. Esto, para no hablar de algunos que ya tenían un pié esa entidad nacida en la sociedad civil, que no tardó en ser el partido que compitió con el PRD y Juan Bosch.
Sobre el liderato y la personalidad de Manolo se han tejido versiones distorsionadas…. y faltarían.
Iniciativa de subir a las montañas. Se vierte mucho veneno en este sentido: “Que lo llevaron”, que fue manipulado por “la infraestructura” Polo, Juan Miguel, etc. Para refutar esto, basta el artículo publicado en Areíto por Jesús de la Rosa, (sin vínculos, ni familiares, en el 1J4), quien afirmó que si alguien influyó en Manolo fue el propio líder, con una línea política predicada desde mucho antes del alzamiento, sintetizada en el antológico discurso en el parque Independencia, donde reiteró la trama golpista contra Bosch y el condicionamiento de que en caso de …. , “el 14 de Junio sabe muy dónde están las escarpadas montañas de Quisqueya”. Pretextar un supuesto control de Manolo por Polo Rodríguez es una gran mentira. Lo escribí y publiqué en la prensa hace mucho, cuando dije que varias veces yo le expuse iniciativas a Polo, quien siempre respondía: “hay que ver lo que piensa Manolo”. Pero también esa especie retorcida significa irrespetar a un mártir que se inmoló cuando otros se ‘rajaron’ o pretendieron ellos hacer lo que critican. Esto para no hablar de gente descalificada moralmente.
Las infiltraciones
Si a eso vamos, siempre se infiltraron. Cayo Confites, partida desde Cuba en 1959, el movimiento clandestino, develado a tres días de la reunión en Mao. El proyecto Caamaño, desde mucho antes de Caracoles, desde antes de que el coronel llegara a Cuba. etc. etc.
Las condiciones que faltaban Vaya usted a ver. Argumento conocido: el golpe de Estado, seis montañas, un partido enraizado y con medios radiales y de propaganda impresa, un líder de masas, líderes provinciales.

*El autor fue militante desde la base del 1J4 en 1961, hasta llegar al Buró Político de la organización