Lima todavía es querido a pesar
de su mala marca

POR DICK KAEGEL
De MLB.com
Unos audífonos gigantes cubren sus orejas. Sus manos se mueven al son del merengue. Un compañero de equipo se pasea por el clubhouse y le dan un abrazo del oso. Está en el primer peldaño del dugout, ondeando una toalla a los fanáticos mientras los Reales hacen un rally.

Está agitando su puño en el montículo, celebrando un ponche que termine la entrada.

¿Quién? Ese es José Lima, por supuesto. De nuevo en Kansas City, es Hora de Lima.

“La gente podría pensar que estoy mirando la cámara o tratando de ser el payaso, pero yo soy así”, dijo. “No es falso. Lo que ven es lo que soy todos los días, consistentemente”.

Lima electrizó a los fanáticos de los Reales en el 2003 cuando le puso fuerza a la lucha por la División Central de la Liga Americana. Ganó sus corazones con su vibrante personalidad, su energía en el juego y por supuesto su foja de 7-0 en sus primeras ocho aperturas.

También adoraban su juego con las toallas.

“Me gusta meter a los fanáticos en el juego, aún cuando no estoy lanzando. Me gusta meter a los fanáticos porque para mi ellos son importantes. Son el décimo bateador. Tenemos dos bateadores designados”, dijo.

Lima volvió a firmar con los Reales después de un año lanzando bien con los Dodgers de Los Angeles.

Lima no solo salió desde el bullpen, ganó un puesto en la rotación y registró marca de 13-5, sino que lanzó una blanqueada en la Serie de División de la Liga Nacional contra los Cardenales de San Luis.

“Un equipo que ganó 105 partidos, nadie había lanzado blanqueada contra ellos. Para mi, salir y hacer eso fue algo muy especial”, dijo Lima.

“Ese día, con 55,000 personas en el estadio cantando mi nombre, eso fue bueno. Creo que estará en mi mente el resto de mi carrera y que será historia para los Dodgers”.

Hoy por hoy, a pesar del récord negativo de 0-3 en el comienzo de la campaña, Lima todavía es querido por los Reales y sus fanáticos.

VERSIÓN DIONISIO SOLDEVILA BREA