Limitaciones a la prensa

Las situaciones de orden sanitario que afectan al país concitan, como es lógico, gran interés en los ciudadanos, porque pueden suponer riesgos para la colectividad a la que es necesario mantener edificada sobre la incidencia de enfermedades. Es obligación de las autoridades facilitar la labor de los medios de comunicación que van a la caza de noticias para cumplir su cometido. El acceso a datos y al personal con calidad para suministrarlos no debe cerrarse pretendiendo una centralización que además no funciona con efectividad para llenar vacíos informativos. La expedición de boletines oficiales se ha retrasado, lo que impide a la prensa trabajar con presteza sufriendo el peso de criterios burocráticos sobre cuándo divulgar o no y en qué medida las cosas deben saberse.

Recientes comportamientos de algunos funcionarios y profesionales del área de la salud indican que han recibido órdenes superiores de callar, callar; e incluso de restringir la presencia de periodistas en los escenarios por los que deben moverse para obtener elementos y completar historias objetivas y veraces. Al colocar impedimentos, autoridades de alto nivel proceden en contraposición a la pauta estatal de libre acceso a la información establecida por ley. Convierten en pura teoría ocasionales afirmaciones con bombos y platillos de que se respeta el ejercicio de la prensa con alegada amplitud en asuntos y detalles y sin discriminaciones.

APOYAR CONTROLES A LA DISTRIBUCIÓN

Los combustibles imprescindibles en la vida de la mayoría de los dominicanos no cesan en su tendencia a subir de precios; unos más que otros y todos a contrapelo de que el poder adquisitivo del más numeroso sector poblacional no experimenta cambios en el mismo sentido del costo de los carburantes. Hoy más que antes, el Estado tiene que garantizar la calidad y transparencia de los derivados y su distribución.

El Instituto Nacional para la Defensa del Consumidor hace esfuerzos por cumplir a cabalidad su misión aplicando controles para que millones de hogares pobres que utilizan el GLP –recurso por excelencia para la cocción de alimentos- sean pulcramente servidos en el expendio. Para garantizar el éxito de sus funciones, a Proconsumidor no debe faltarle el concurso de otros organismos estatales y de la ciudadanía en general, ahora que su papel sancionador ha sido restituido.