Limpian el hospital Darío Contreras

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POR ALTAGRACIA ORTIZ GÓMEZ
El hospital Darío Contreras tiene ahora “un nuevo rostro”, sus pasillos están limpios, los malos olores han sido eliminados y los pacientes tienen una mejor impresión del trato que reciben. La sala de pediatría ya no tiene cucarachas, pero sí está impermeabilizada y tiene aire acondicionado.

Sin embargo, la labor para educar a los familiares a fin de que no lancen basura en los pasillos y que no escupan en el piso, ha sido ardua, confiesa el director, doctor Héctor Maceo Quezada.

La gente demandaba en la parte de afuera del hospital que necesitaba cirugía, ya fueron operados, ahora ocupan camas.

Con poco dinero, pero con un equipo mancomunado de profesionales se ha logrado mejorar el espacio.

El doctor Quezada revisa y supervisa cada una de las áreas constantemente. Tiene contacto directo con pacientes, enfermeras, médicos y con el personal de servicio.

Los cirujanos operan los fines de semana y el hospital les paga un incentivo, lo cual logra cobrando a los pacientes algo de dinero que se junta y se convierte en estímulo.

El 20% de las comisiones que generaban las compras de productos y medicamentos y era tomado por otros directores, ahora se deja como un fondo porque a juicio de Quezada tomarlo constituía un robo. Todo el dinero del hospital es reinvertido en el centro.

Quezada dijo que todavía se debe hacer mejoras en la planta física, pero sabe que ese edificio no resiste más carga.

Todavía, también, dijo, queda disciplinar a la gente en torno a que sólo habrá entrada al hospital de 1:00 a 3:00 de la tarde y no se permite el tránsito por los pasillos y las salas, porque además de ensuciar el área, no se permite el descanso de los pacientes.

El tomógrafo fue arreglado y ahora funciona a toda capacidad, pero para eso ha sido necesario mantener un contrato el dólares con la empresa General Electric que paga el hospital.

Se trabaja en el adecentamiento y limpieza de las áreas, pero tienen la dificultad de que los empleados ganan salarios muy bajos, lo que lleva a que muchos se corrompan, como una forma de subsistir económicamente.

Aunque el hospital tiene una sala de emergencias que resulta insuficiente para la gran cantidad de pacientes traumatizados que allí llegan, la voluntad de trabajo los lleva a mantenerla operando.

Algunas enfermeras, profesionales que tienen contacto directo con el paciente, aseguraron que el intento por mejorar el centro de salud es real, la limpieza es evidente y los pacientes pagan, pero antes son evaluados por el departamento de trabajo social.