¿Listo para el kindergarten?

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Francisco cumple 5 años el 1 de setiembre y, aunque todavía falta un mes para el día en que se estrene como alumno, ya está impaciente por conocer a sus nuevos compañeritos y aprender muchas cosas interesantes. Los expertos aseguran, sin embargo, que tener la edad requerida para entrar al kindergarten no es sinónimo de estar preparado para hacerlo.

“No hay garantías de que todos los niños que cumplan 5 años para la fecha estipulada estén de verdad listos para embarcarse emocionalmente en la escuela”, asegura Susanne Denham, profesora de psicología en la George Mason University y autora del libro Emotional Development in Young Children (Desarrollo Emocional en Niños Pequeños).

No se trata sólo de si están preparados para adquirir conocimientos, sino para sociabilizar con sus pares. “Los padres deben advertir que la transición al kindergarten no es sólo un cambio a un ambiente académico.

Es también un cambio en los escenarios sociales, en los cuales un niño podría no estar acostumbrado a interactuar”, confirma Nancy S. Self, profesora de administración del aula para niños en Texas A&M University.

Agustín Villavicencio, padre de Francisco, cree que su hijo está listo para ese cambio. “Sabe hablar y entiende el inglés. Puede comunicar sus necesidades, cuenta hasta 20, dibuja, pinta sin salir de los límites establecidos y hasta sabe los nombres de sus papás y el teléfono de casa”, dice orgulloso.

Sin embargo, la percepción de las habilidades requeridas para ingresar al kindergarten en algunas ocasiones varía, según sean los padres o los maestros quienes hablen de ellas.

Según estudios del National Center for Education Statistics, mientras los padres opinan que es indispensable que sus hijos conozcan las letras del alfabeto, sean capaces de contar hasta 20 o más y puedan usar lápices y pintar, para los maestros eso no es tan importante.

Si su hijo no está preparado emocionalmente, la doctora Denham aconseja darle la posibilidad de interactuar con otros sin que su mamá esté alrededor, asegurarle que sus temores son normales y presentarle el tema de la escuela como una experiencia entretenida e interesante.

De acuerdo con una encuesta del National Center for Education Statistics, los padres y los maestros concuerdan en que es esencial que los niños comuniquen sus necesidades, requerimientos y pensamientos verbalmente y que sientan entusiasmo y curiosidad de acercarse a nuevas actividades.

Si cree que su falencia es académica, en cambio, hay otras cosas a las que puede recurrir. “Aliéntelo a explorar la naturaleza, responda sus dudas, pregunte sus opiniones, pídale que cuente una historia, haga juegos de roles e inclúyalo en todos los eventos familiares”, recomienda Self.

TOMADO DE NUTRINOTAS

Lo más importante: recuerda leerle tanto como pueda. “Lo mejor que pueden hacer los padres es leer a sus hijos cada día”, añade Weekley.

Nada demasiado complicado. “Esperamos que tengan un buen conocimiento de los colores, que hayan sido expuestos al alfabeto y conozcan algunas de sus letras y sonidos, que puedan contar hasta 20 ó 25 y que sean coordinados al hablar y puedan armar oraciones completas”, afirma Teresa Weekley, maestra de kindergarten, en Coral Gables, Florida.   

HABILIDADES

“Y, sobre todo, que tengan interés en la lectura y unos primeros acercamientos a la escritura, aunque la ortografía sea incorrecta”, agrega.

Antes de ir a kindergarten un niño debe adquirir las siguientes habilidades:

Sociales:

•Respetar a otras personas, tanto adultos como niños.

•Escuchar cuando otra persona habla y no interrumpir.

•Compartir juguetes y/o turnarse para usarlos.

•Conocer la diferencia entre lo que es de él y lo que pertenece a otras personas.

•Expresar sus propias necesidades y requerimientos.

Académicas:

•Es beneficioso si puede reconocer y/o escribir su nombre, teléfono y dirección y los nombres de sus padres.

•Diferenciar colores y formas.

•Reconocer letras y números.

Físicas:

•Tirar y recibir una pelota.

•Cortar con tijeras.

•Sostener y usar un lápiz, marcador o crayón.

•Amarrar los cordones de sus zapatos.

•Quedarse sentado durante 10 minutos para escuchar una historia o las indicaciones para realizar una actividad.