Llegó para quedarse

Las emergencias de hospitales y clínicas a todo lo largo y ancho del país (a excepción de Dajabón, donde todavía no hay reportes de casos) se mantienen abarrotadas de pacientes a consecuencia de la “chikungunya”, el ausentismo laboral aumenta de manera alarmante, y pareciera que el virus se ensaña con los más vulnerabes; ancianos, niños menores de un año, mujeres embarazadas y pacientes con enfermedades de alto riesgo (diabéticos, hipertensos y falcémicos, entre otros). Y como si todo eso fuera poco, el Colegio Médico Dominicano dice que el virus no ha alcanzado todavía su pico epidemiológico. ¿Qué quiere decir eso? Que la población debe estar preparada, y por supuesto también las autoridades, para un aumento de los casos, con todas sus consecuencias. O sea que la chikungunya seguirá causando estragos, y como se trata de un virus para el cual la población no ha creado anticuerpos, ni existen vacunas que impidan su propagación, lo único que puede hacerse es intensificar las medidas de prevención recomendadas por las autoridades del Ministerio de Salud Pública, y rogarle a la virgencita de la Altagracia que cuando le toque no lo maltrate demasiado. Habrá que estar preparados, así las cosas, para el peor de los escenarios, empezando por acostumbrarnos a la idea de que la “ckicun”, tal y como ha ocurrido con el dengue, llegó para quedarse para siempre.