¡Llenemos el país de acciones progresistas!

FIDELIO DESPRADEL
¿Sienten ustedes el laborantismo de las élites del poder en la defensa de sus intereses concretos? ¿Perciben ustedes cómo estos sectores se ponen de acuerdo para presentar “un frente unido”, dejando para después las zancadillas y jaladeras de “moños”? ¿Se dan cuenta con la presteza que reaccionan sus negociadores y su ejército de comunicadores, cuando el amo toca el tambor, llamando a la batalla? Otro asunto más sutil: ¿No se dan cuenta ustedes que cuando se acercan estos momentos, esas élites, incluyendo los gobernantes de turno, lanzan una serie de fuegos artificiales, cuan disparos de francotiradores, para que nosotros empecemos a distraer nuestras fuerzas, contestando sus fuegos de salva?

Ahora lo central es la reforma tributaria, las compensaciones a la producción nacional y el TLC. Lo del TLC debemos seguir denunciándolo con persistencia, como hasta ahora lo hemos hecho. Es claro que sólo tenemos fuerza para la denuncia ¡Estamos pagando años y décadas de disparates y desacumulaciones! Pero lo de la reforma tributaria y lo de las compensaciones a la producción nacional es un tema, no sólo de primer orden, sino que arrastra a otros temas también fundamentales, como son los relativos a la forma cómo se va a distribuir lo recaudado, quiénes y qué renglones se van a “coger la parte del león”, qué tipo de compensaciones se van a aprobar; ¿se van estas a distribuir sin una ley o reglamento, para que el gobierno de turno lo utilice para chantajear, atraer adeptos y para la politiquería, o por contrario, su distribución se hará, no sólo en el monto adecuado, sino en base a reglamentos que impidan la maldita labor de chantaje y compra de adhesiones?

Francisco Santos, compañero de lucha, militante sindical y social por décadas, plantea que la gran desgracia del país es la “desmovilización progresista”; o dicho en otras palabras, la desmovilización de las fuerzas progresistas. ¿Por qué no tenemos propuestas sobre estos problemas tan sensibles? Por qué no nos estamos preparando para librar las nuevas batallas que la situación exige, entrándole a lo del TLC por el flanco. ¿Por qué no vamos sensibilizando nuestra “tropa”, como lo hacen las élites del país, que tienen a un ejército de “pesos pesados”, trabajando día y noche para alzarse con el santo y la limosna.

¿Es que acaso no tenemos nada que decir?

Propongo lo siguiente:

Que elaboremos una propuesta de líneas básicas para la reforma fiscal, basadas en que lo central debe ser que la misma se apoye, fundamentalmente en el impuesto sobre la renta y en el principio de: quién más gana, más pague.

Que elaboremos también líneas básicas acerca de los incrementos que deben hacerse al presupuesto de salud, educación, investigación, y al renglón de las compensaciones a la producción nacional.

Que pongamos como lema: ¡Ninguna carga a la producción! ¡Fomentemos la creación de empleos productivos! ¡Salud, educación, investigación, fomento de la tecnología y compensación a la producción nacional, amenazada por los subsidios que las grandes potencias dar a sus productores, deben constituir los renglones beneficiados por el incremento de las recaudaciones que produzca la nueva reforma fiscal!

¡Somos muchos/as! Vamos a reunirnos con los sectores más cercanos. Vamos a proponerle un plan de acción. Vamos a organizar charlas, conferencias, conversatorios, marchas, piquetes, visitas al congreso y a la prensa.

Vamos a exigir el lugar que nos corresponde en este país. No podemos seguir gesticulando y despotricando contra “los malos”, cuando, con nuestra actitud, nos estamos convirtiendo en los principales cómplices de “esos malos”.

¡No nos quedemos como estatuas de sal! ¡Rompamos nuestra pasividad! ¡Reivindiquemos nuestra condición de hombres y mujeres progresistas, herederos de una rica tradición, que con nuestra conducta, estamos echando al zafacón!

¡Cambiemos de una vez por todas de actitud!

¡Abajo la pasividad! ¡Abajo los espíritus cansados! ¡Abajo el maldito pesimismo!

Llenemos el país de acciones progresistas.