Lloviendo sobre mojado

teofilo-quico-tabar

He insistido de forma permanente en que nuestro país tiene particularidades en muchos aspectos, y en materia política de manera especial. Porque si bien tenemos similitudes con otros, hay aspectos que son propios de los dominicanos. Razón por la cual, no hay razones para ignorarlas, sobre todo cuando buscamos copiar cosas que bien pueden funcionar en otras latitudes, pero no necesariamente aquí.
En tal sentido quiero llover sobre mojado en lo relativo a que lo que más le conviene a la República Dominicana, por un tiempo largo, es que volvamos al sistema de que los presidentes solo duren cuatro años. Con la modalidad anterior de que, luego de transcurrido el periodo de los cuatro de ejercicio para el cual fueron elegidos, pueda volver a postularse nuevamente, pero después de permanecer cuatro años fuera del gobierno.
El tema de continuar más allá del período de gobierno para el cual fueron electos de manera consecutiva, o sea, de cuatro años, ha sido permanente en nuestra historia. No es un asunto de ahora, sino de siempre. Pero no se han aprovechado situaciones o circunstancias especiales, para establecer que los presidentes solo puedan durar cuatro años, pudiendo volver nuevamente luego de un período fuera del mismo, creando mecanismos para que no sea fácil cambiarlo durante un tiempo prudencial.
Cuando se hizo así, en poco tiempo se modificó. Argumentando en su momento, que era para que nos pareciéramos a los Estados Unidos, donde sí funciona. Pero no somos estadounidenses. Somos dominicanos. Y tenemos una historia que no es difícil de encontrar.
No se trata de Leonel, Danilo, Luis, Hipólito, ni de ningún otro aspirante. Se trata de que todos los partidos y sectores sensatos promuevan que se busquen puntos de avenencia y se restablezca la metodología que rigió por poco tiempo, y que hemos venido proponiendo desde hace mucho tiempo. Cuatro años de gobierno, y terminados esos cuatro años, poder postularse nuevamente dentro de cuatro años. Si sus partidos lo proponen.
De antemano sé, que como en otras ocasiones, estos planteamientos pasarán si saber que pasaron. Pero no importa. He querido ser coherente en mis actos y en mis planteamientos. Sin pretender beneficiar ni perjudicar a nadie. Porque no se trata de un asunto que le compete exclusivamente al PLD, PRM, PRD, PRSC, etc. etc., Ese ha sido un predicamento desde que escribía en las páginas del desaparecido periódico El Sol.
Se ha argumentado que cuatro años no son suficientes. Y en cierto modo lo comparto. Pero como creo en la institucionalidad y en la continuidad del Estado, bien puede un líder de un partido llevar a cabo una gestión de gobierno satisfactoria, y al finalizar, la puede continuar otros líderes de su misma organización. Igual que la puede continuar un líder de otro partido.
Porque así entendemos la democracia institucional. No una lucha de intereses de grupos y sectores, si no contra las adversidades que viven las mayorías, pero dentro de un mismo país.
Tenemos características propias. Y el método propuesto podría consolidar nuestra democracia institucional, sin grandes traumas.