¿Lloviendo sobre Waterloo?

HAMLET HERMANN
La batalla de Waterloo fue planeada por Napoleón para las seis de la mañana del 18 de junio de 1815. Contaba con que el terreno estaría seco y su potente artillería podría desplazarse rápidamente de un flanco a otro. De cumplirse con estas condiciones, la victoria sería obtenida en dos o tres horas.

Pero no contaba con que habría luna llena y, como era habitual, llovió toda la noche, Esto hizo que el terreno se empantanara. Por esa razón, el ataque tuvo que posponerse hasta cinco horas después de lo previsto. Esto dio tiempo para que llegaran refuerzos a Wellington, las que tomarían posiciones defensivas más compactas. Una intensa lluvia de luna llena imposibilitó a Napoleón que pudiera desplazar su artillería y, entonces, sufrió su derrota definitiva.

El intento de reelección del presidente Leonel Fernández para el próximo mayo de 2008 es considerado por sus partidarios como “un clavo pasado” en la primera vuelta de las elecciones. Pero lo que ellos consideran una victoria segura podría ser un desencanto si no asumen actitudes dignas ante hechos graves que provocan un hedor insoportable. En estos momentos de febrero de 2008, cuando sólo faltan tres meses para las elecciones presidenciales, al presidente Fernández se le están abriendo más frentes de lucha de los que tenía planeados. Algunos imponderables manejados torpemente lo están obligando a desatender lo principal para proteger a varios de sus discapacitados funcionarios. El gobierno está a la defensiva y reculando en cuanto a enfrentar tres graves casos. Está lloviendo en el campo de batalla electoral del presidente Fernández y se podrían dar condiciones que, quizás, no puedan ser resueltas dentro de un corto plazo.

Por ejemplo, el ingeniero Félix Bautista no cuenta con la credibilidad suficiente y necesaria para explicar satisfactoriamente por qué no se sometió al Congreso de la República el préstamo de $130 millones con la empresa Sun Land y adónde ha ido a parar ese dinero. Rechazando la oportunidad que se le dio para responder, el propio Bautista declara en cambio que demandará por difamación e injuria a todos aquellos que lo hayan señalado vinculado a una posible corrupción. Esa medida de arrogancia explica su discapacidad para enfrentar ante los tribunales de justicia las acusaciones que le podrían venir encima. Suerte para él que la Suprema Corte de Justicia parece no entender la urgencia necesaria para conocer ese caso.

El caso del desfogue súbito de la presa de Tavera, que causó la muerte a decenas de personas y provocó centenares de millones de pesos en pérdidas a la economía nacional, es otro conflicto mal manejado. Una comisión de técnicos en ingeniería civil y en hidráulica ha presentado un informe en el que coloca sobre los hombros del gobierno la responsabilidad por el desastre provocado. Otra vez la arrogancia aparece y los funcionarios del gobierno olímpicamente descalifican a la Comisión de santiagueros que reclama sanciones ejemplarizadoras contra los responsables del desastre. Mientras, Radhamés Segura se mantiene silencioso y a buen recaudo luego de que un discapacitado Director del INDRHI salió a dar la cara por los daños que otro provocó.

En un gran chaparrón político se ha convertido el caso de la nunca bien ponderada Alejandrina Germán. La productora de televisión Nuria Piera mostró por televisión la mansión vacacional que está construyendo la secretaria de Educación en Jarabacoa para su privado disfrute. Evidentemente, la inversión que allí se está haciendo no parece ser justificable en función de los salarios de quien toda su vida ha sido maestra de escuela. Otra vez la arrogancia sale a la palestra pública y, con su acostumbrada falta de compostura, la funcionaria amenaza a la comunicadora con someterla a la justicia creyendo, equivocadamente, que Nuria está sola y puede ser amedrentada.

Los peledeístas dan por sentado que ganarán en la primera vuelta de las elecciones presidenciales y para eso han gastado enormes sumas de dinero producto de los impuestos que todos pagamos. Pero ha estado lloviendo sobre Waterloo y la artillería de la reelección podría tener problemas para desplazarse de un lado a otro y así enfrentar los frentes de lucha que estos discapacitados funcionarios provocan.