Lo dañino para la ópera es que hoy se escucha por los ojos

Fotografiìa Fernando Aceves 7

México. Con el paso de los años llevando su voz por los más prestigiosos escenarios, el tenor mexicano Ramón Vargas ha visto cambiar a la ópera y alerta de un peligro actual- la lírica es hoy más escuchada por los ojos que por los oídos.

“El peligro está en que antes el público veía por las orejas, antes se preocupaban más de cómo se escuchaba el cantante y ahora se escucha por los ojos, ese es el peligro actual”, dijo a Efe en una entrevista telefónica.   Desde que debutara en 1982 en la ciudad mexicana de Monterrey con la ópera “Lo Speziale”, de Joseph Haydn, el cantante ha visto que este arte “ha cambiado muchísimo” y que en “unas cosas ha cambiado para bien”, pero “en otras no tanto”.

“El ideal sería el volver a recalcar los sentidos como son, ver por los ojos y escuchar por los oídos, así debería de ser” porque si no “al final el canto empieza a volverse secundario”, insistió el artista (Ciudad de México, 1960).   Vargas está a punto de iniciar el próximo domingo una nueva temporada en el Metropólitan Ópera de Nueva York, donde llegó por primera vez hace ya 23 años. “Soy parte del inventario”, bromea.

Aunque para muchos artistas las colaboraciones en este tipo de magnos teatros son “un sueño” y “algo muy lejano” de alcanzar, Vargas lo ve como que la vida le ha dado “muchas oportunidades”.   “Cantar es un privilegio, si se puede hacer en el Metropólitan, pues qué bueno, o si se puede hacer en cualquier otro lugar, pues qué bueno. Tenemos que saber valorar no en dónde, sino lo que hacemos y yo creo que da una visión más exacta de las cosas”, agregó.

Como ya ha hecho en otras ocasiones en los más prestigiosos teatros del mundo, se meterá en la piel de Rodolfo de “La Bohéme”, de Giacomo Puccini, y actuará los días 22, 27 y 30 de noviembre y 5, 9 y 12 de diciembre, interpretando a los clásicos.   “Cantar los roles que se han cantado tanto se vuelve más difícil porque tienen muchas referencias. Entonces lo asumo como algo que me gusta, que me da mucho entusiasmo hacer, además de como un reto”, explicó el artista, quien habló de los personajes favoritos que ha tenido que interpretar.

Entre ellos, dijo, está Edgardo, de “Lucía de Lammermoor”, un personaje “muy noble, muy inteligente, es un personaje de principios”.   Aunque “si debo elegir” a quién salvaría en un barco que se está hundiendo, indicó, seguramente sería “a Nemorino, de ‘L’elisir d’amore’, porque es el personaje más bueno de la historia de la ópera”.   Con las próximas actuaciones en Nueva York y en Mónaco, este final de año se prevé pleno para Vargas, quien en los últimos meses ha presentado también “La Bohéme” en La Scala de Milán y ha participado en la celebración de los premios Príncipe de Asturias en Oviedo (España), donde interpretó la “Misa de Gloria”, de Puccini.

“Yo no creo que la ópera sea un género que está en crisis, están en crisis más bien quienes la manejan a nivel Gobierno, porque les puede parecer de repente muy costosa o prescindible y, bueno, eso podría ser un poco peligroso”, reflexionó el artista.   Pero la ópera, agregó, “es el espectáculo por excelencia”, no hay otro “que pueda compararse ni remotamente con lo que puede ofrecer”, es “maravilloso, nada lo puede suplantar tan fácilmente, a pesar de las tecnologías”.

Entre las propuestas acertadas para potenciar este género y atraer nuevos públicos, Vargas cita las retransmisiones en directo, en cines o teatros, de las funciones que se celebran en los grandes recintos.   “La lírica se tiene que ir adaptando a los tiempos que vivimos, no puede ser de otra manera”, comentó el artista, quien también resaltó la importancia de hacer de la ópera “un género vivo” que no pertenece al pasado, sino al presente.

Porque, finalmente, “las historias que nos cuentan las óperas casi todas vienen de grandes novelas y se acercan mucho a nuestra realidad, nos hacen ver y preguntarnos cosas importantes”, añadió.