Lo de nuestro país no es producto de la suerte

En un contexto en el cual América Latina y el Caribe muestra, en los últimos cinco años, el peor crecimiento económico de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial, apenas 0.43% promedio anual, el crecimiento anual de la República Dominicana fue 6,2%, o sea, 14.4 veces superior al de toda la región latinoamericana. El desempeño económico dominicano ha sido caracterizado por varios analistas como un milagro económico.
Sin embargo, cuando los economistas opositores al gobierno tratan de explicar ese desempeño, sus argumentos se orientan en la dirección de menospreciar el papel jugado por las políticas económicas puestas en marcha, que han creado un ambiente de credibilidad y confianza en el país.
Una primera explicación de esos economistas es que lo ocurrido es el producto del entorno internacional. Concretamente, dicen que el gobierno del presidente Medina ha tenido la suerte de contar con un entorno internacional favorable, como pocos presidentes lo han tenido en los últimos cuarenta años.
También, se agrega que nuestro país se montó en la ola del periodo de expansión vivido por la economía internacional desde 2012, que ha generado en Estados Unidos, nuestro principal socio comercial, el ciclo más largo de crecimiento en su historia económica reciente; además de una gran liquidez internacional disponible para financiar la demanda de créditos de países como el nuestro.
Adicionalmente se menciona el alto nivel de endeudamiento (52% del PIB) y el importante flujo de remesas (6,421 millones de dólares en 2019) como factores que están detrás de la dinámica económica dominicana. Para nada se menciona el papel del gobierno y a veces da la impresión de que lo que se quiere señalar es que lo ocurrido en cnuestro país es producto de la suerte.
Los que así explican el fenómeno dominicano pierden de vista que los factores señalados son comunes a todos los países que se encuentran en la cercanía de los Estados Unidos y ninguno muestra un crecimiento económico parecido al dominicano. Por ejemplo, México, cuyo socio principal es Estados Unidos, tuvo un crecimiento equivalente al 37% de crecimiento dominicano entre 2014 y 2019. Su nivel de endeudamiento equivale al 54% del PIB y es uno de los principales receptores de remesas a nivel mundial, reportándose que durante el 2019 recibió más de 34 mil millones de dólares por ese concepto.
Costa Rica es otro buen ejemplo. En los últimos cinco años, ese país, que también tiene como socio principal a Estados Unidos, creció menos que República Dominicana, apenas 3,2%, con un nivel de endeudamiento que supera el 57% del PIB y, Puerto Rico, que tiene una vinculación especial con los Estados Unidos, tiene varios años estancado económicamente con niveles de deuda superiores al 100% del PIB.
Lo que hay que reconocer, para ser honesto, es que, al margen de los factores mencionados, el éxito dominicano se explica por el buen manejo de la economía que ha garantizado el gobierno del PLD.